“El ahogado más hermoso del mundo”:
Lectura plural de un texto de García Márquez
Hans Felten
Universitát Aachen
El cuento “El ahogado más hermoso del mundo”, un cuento de pocas páginas,
escrito en 1968, forma parte, junto con otras seis narraciones, de la colección de cuentos
que en 1972 se publicó bajo el título de “La increíble y triste historia de la
Cándida Eréndira y de su abuela desalmada”. Para nuestro análisis hemos escogido
precisamente el cuento del ahogado porque contiene una potencialidad de significados
mayor que relatos anteriores, ofreciendo así más posibilidades de una lectura
plural.
Argumento del cuento
La trama es la siguiente: A la playa de un pueblo del Caribe las aguas traen el
cadáver de un hombre extraordinariamente grande, bello y varonil. Las mujeres del
pueblo lo preparan para el entierro y en su imaginación, el muerto va ganando cada
vez más fuerzas sobrehumanas y superviriles. Fascinadas por este muerto desconocido
le dan el nombre de Esteban, atribuyéndole una inmensa mansedumbre y humildad.
También los hombres del pueblo, al ver el rostro del ahogado, van incorporándose a
este mundo de fantasía en el que la figura del muerto se va transfigurando. Esta transformación
idealizante del ahogado lleva poco a poco a un cambio de la conciencia de
los moradores del pueblo. Cuando finalmente lo hunden en el mar, se dan cuenta de
su propia triste situación y para mantener el recuerdo del gran muerto, el pueblo se
transforma en su imaginación en un mundo paradisíaco que quieren edificar con su
propio trabajo.
Este cuento que, por su trama parece tan sencillo, ofrece la posibilidad de por lo
menos cuatro lecturas diferentes o de una “ré-écriture intertextuelle genérale”
cuádruple: 1. Lectura de color local, 2. Lectura ideológica, 3. Lectura mitológica, 4.
Lectura de re-volución (lectura poética).
Lectura de color local
La primera lectura está orientada en su intertextualidad por las ideas corrientes
sobre la literatura latinoamericana. A esta “imagerie popularie” (Robbe-Grillet 1972:
157-162) latinoamericana pertenecen, por ejemplo, los temas de la violencia y del
colonialismo y, como su concreción, el motivo del gringo, amén del tema de los con-
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quistadores, ideas mitológicas indígenas, la historia nacional precolombina y por
supuesto, lo así llamado ‘real maravilloso’ de América Latina. Una lectura del cuento
dirigida por estas ideas encontrará ciertos datos que la confirmen. Por una parte
tenemos un ahogado que quizá haya llegado a morir de forma violenta. Se evoca
también, en la figura de Sir Walter Raleigh, el colonialismo temprano, ese Raleigh
“con su acento de gringo [...] con su arcabuz de matar caníbales” (García Márquez
1978: 243). El tema de los conquistadores se concreta, por ejemplo, en el motivo del
barco enemigo que los niños del pueblo creen ver en un primer momento en el
cadáver del ahogado cuando es arrastrado por el mar a la playa. El tema de los conquistadores
y la historia indígena son evocados simultáneamente con el nombre
Lautaro, el nombre del héroe araucano en la lucha contra los españoles, al que algunas
de las jóvenes del pueblo dan preferencia al de Esteban. Las mitologías
indígenas a su vez se traslucen en el motivo del enonne tamaño del ahogado. Del dios
creador peruano Viracocha se sabe que – “formó los primeros hombres de un tamaño
enorme, pero su obra le disgustó por lo que volvió a destruir los gigantes” (Bollinger/
Dórig 1977: 136; trad.). Para un lector acostumbrado a la “imagerie populaire”
latinoamericana, todo lo que sucede en el cuento tendrá que ver con ‘lo real maravilloso’.
Pues allí, en la monotonía cotidiana de un pueblo caribeño, irrumpe algo inexplicable.
Y la crítica, efectivamente, comenta unánimemente los “sucesos [...] imaginario-
fantásticos”, la “co-participación entre la realidad cotidiana y la mágica” constatando
el “predominio de lo fantástico y maravilloso” en el que, una vez más, se
habría manifestado la extraordinaria riqueza de la fantasía de García Márquez. Una
lectura de este tipo, apoyada en la visión estereotipada de la literatura
latinoamericana llegaría finalmente a la conclusión popular de que en el cuento del
ahogado tendríamos un relato en el que, si bien aparecen también los traumas de
América, el ambiente sombrío y pegajoso de Macondo se abriría hacia el mundo
fantástico gracias a la entrada de lo real imaginario.
Lectura ideológica
Estrechamente unida a esta lectura superficial (por no decir ingenua), va una lectura
que no pregunta por la función de los tópicos encontrados y por la forma de
presentarlos en el contexto del relato, es decir, el intento de interpretación ideológica
del texto. También se podría leer el cuento del ahogado (por lo menos así parece a
primera vista) como la historia de una concientización progresiva, una salida de la
apatía hacia la libertad. Al final del relato, cuando los pescadores han hundido en el
mar el cadáver de su Esteban, se dice: “[...] sabían que todo seria diferente desde entonces,
que sus casas iban a tener las puertas más anchas, los techos más altos, los
pisos más firmes [...]” (p. 244).
Si se ve así, el cuento del ahogado también sería una parábola de la liberación de
los hombres por medio de una transformación de su conciencia. Una explicación de
este tipo inmediatamente pasará a destacar que con su ahogado García Márquez
habría creado un símbolo que “da sentido a la vida del hombre”
(Baster Nachrichten
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“El ahogado más hermoso del mundo”
1975; trad.). Una lectura ideológica de este tipo es, en el fondo, tan superficial como
la lectura de color local, puesto que no pregunta por el tipo de concientización, ni por
el modo en que se realiza.
Lectura mitológica
Directamente al centro del cuento del ahogado nos lleva, según nos parece, la tercera
lectura, la lectura mitológica. El que García Márquez a menudo opera con un
mundo de mitos cristianos y paganos antiguos, es una aseveración tópica en los estudios
sobre este autor (cf. Shivers 1975: 42). Pero entre el mencionar sin más este
hecho y el probarlo detalladamente hay un gran trecho. Si se intenta en el cuento del
ahogado aportar pruebas detalladas, se puede demostrar sin grandes dificultades que
este relato se compone de fragmentos mitológicos: de mitemas del mito de Glauco y
de Ulises, pero también (y sobre todo) del mito de Dionisio y del mito de Cristo. Con
la mayor facilidad se puede reconocer la recepción de mitemas procedentes del mito
de Ulises, puesto que el motivo de las Sirenas y del nauta que “se hace amarrar al
palo mayor” se cita expresamente (p. 244). Además, encontramos toda una serie de
pasajes que son citas más o menos veladas de la Odisea. Recordemos dos ejemplos:
En el sexto canto de la Odisea se dice que Ulises, una vez que se había limpiado de la
suciedad del mar y se presentó a Nausica:”… su hermosura y gracia brillaban y la princesa
se admiró …” (v. 236/37).
Un efecto muy similar lo consigue también el hermoso Esteban una vez que ha sido
limpiado: Cuando las mujeres contemplan su nuevo estado “se quedaron sin aliento”
(p. 240). También los atributos típicos de Ulises (“el muy sufrido y divino Ulises”) se
utilizan para describir a Esteban, el primero de ellos de forma más bien conceptual
(Esteban es “el hombre más desvalido [...], el pobre Esteban”) y el segundo más bien
en una forma perifrástica: Esteban es “aquel hombre magnífico” (p. 241) que hubiera
sacado a los peces del mar con sólo decir su nombre.
De todos estos mitemas de Ulises fácilmente se puede dar el paso a otro tipo de ‘réécriture
intertexuelle’, el mito de Ulises queda recubierto por el mito de Cristo. El
hombre más desvalido, el pobre Esteban queda asociado además de con el sufrido
Ulises con Jesucristo en su Pasión, y una asociación del poder milagroso de Esteban
sobre los peces con el milagro junto al Lago de Genezareth es patente (Le 5,4);
además, la relación entre Esteban y Ulises se aclara por el paralelismo semántico de
los atributos ‘magnífico y divino’: Esteban, el hombre magnífico y Ulises, el divino, El
asombro de las mujeres caribeñas por la hermosura de Esteban, además de estar
relacionado con el asombro de Nausica por la belleza de Ulises, se relaciona con el
asombro de los discípulos ante la transfiguración de Cristo (Me 9,8). Pero no sólo las
comparaciones inmanentes, sino también la tradición exegética permiten determinados
paralelismos entre Ulises y
y la figura de Esteban. La correlación figural entre Ulises y Cristo, el cumplimiento
de la figura ‘Ulises’ en Cristo – el palo del barco de Ulises se interpreta generalmente
como el leño de la Cruz de Cristo – se ha destacado en múltiples textos desde la
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Cristo y – en nuestro caso – entre estos dos mitos
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Antigüedad, como lo ha resaltado Hugo Rahner en su estudio sobre los mitos griegos
en su interpretación cristiana (Rahner 1957: 475). Quien escucha la palabra de Cristo,
dice, por ejemplo, San Ambrosio en una homilía, “no debe amarrarse como Ulises al
palo mayor sino que debe unir con los lazos del espíritu su alma al leño de la Cruz
(Rahner 1957: 478; trad.). Si Esteban, pues, presenta características de Ulises y de
Cristo y si ambos están relacionados entre sí como figura y cumplimiento, entonces Esteban
también está en esta línea y puede ser comprendido como otro cumplimiento
de Cristo, como una postfiguración de Cristo.
La técnica de la superposición de mitos antiguos y paganos por el mito de Cristo,
tal como la hemos mostrado con el ejemplo de la coordinación de los mitos de Ulises
y de Cristo también se puede verificar en los mitos de Glauco y de Dionisio. Además,
los dos mitos indican la valencia erótica del texto. El enorme ahogado sacado del mar
y recubierto de algas y de moluscos, con su peso de caballo y a los ojos de las mujeres,
el hombre “más fuerte, el más viril y el mejor armado” (p. 240), que han visto nunca,
evoca fragmentos del mito del rey Glauco que tuvo que morir porque no permitió
que sus caballos se acercaran a las yeguas transgrediendo así la ley de Afrodita y que
como demonio marino amaba a las Nereidas, las ninfas de mar. Desde este punto de
vista, el motivo del caballo (el ahogado tiene su peso) que en una superficial lectura
de color local connota inmediatamente el tema de los conquistadores, adquiere así un
significado totalmente distinto. Desde el comienzo indica la extraordinaria fuerza
erótica de Esteban. El motivo del caballo evoca y se superpone a la vez (con una
pátina cristiana) al mito de Glauco, ya que en la creencia popular cristiana el caballo
se asocia a San Esteban, El protomártir Esteban es, en la creencia popular, el patrón
de los caballos y como mártir, cumpliendo la función de todo santo, realiza la “imitatio
Christi’; una vez más, aunque por vericuetos, habríamos llegado a la superposición
del mito de Cristo sobre mitos paganos.
Con una frecuencia aún mucho mayor que los mitemas de Ulises o de Glauco encontramos
en el cuento del ahogado mitemas tomados del culto de Dionisio que aquí
se refieren a la figura de Esteban. Esteban/Dionisio es el dios que viene del mar, el
dios de la fertilidad, el dios que extasía a las mujeres y hace que los hombres se
queden al margen. Esteban/Dionisio es el dios popular, el dios de la vegetación que
transforma el “promontorio oscuro en un promontorio de rosas” (p. 245). Esta
analogía tan llamativa entre elementos del culto dionisíaco y la figura y función de Esteban
ha llamado la atención de los estudiosos (cf. Davis 1979: 25-33). Pero lo que se
les ha escapado es precisamente la presencia de los mitemas dionisíacos relevantes en
el cuento del ahogado. Por ejemplo, una descripción de Esteban aparentemente tan
misteriosa como “este muerto de miércoles” (p. 244) se explica recurriendo al mito
dionisíaco. La entrada de! dios en Atenas se celebraba, como se sabe, en las festividades
de los antesterios; pues bien, el tercer día de estas festividades precisamente
estaba dedicado al recuerdo de los muertos. Si bien entre los investigadores se discute
si este tercer día de los antesterios también se puede interpretar como fiesta de
recuerdo de ios muertos en relación con Dionisio, no cabe duda que el dios Dionisio,
el dios “sufriente y muriente” como lo describe W.F. Otto (1966: 74) queda asociado
con el tema de la muerte. Por lo tanto, el motivo del muerto de miércoles y su
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“El ahogado más hermoso del mundo”
solemne entierro, que se celebra el tercer día de la semana, hace velada alusión, por
lo menos, a un contexto griego, si es que no evoca incluso expresamente un mitema
tomado de los mitos dionisíacos.
Más importante para la construcción pero también para el posible contenido
ideológico del cuento del ahogado como combinación de vida y muerte y conmemoración
de los difuntos es el mitema Dionisio/Liaio, Dionisio como liberador (cf.
Gulian 1981: 45). Aquí, una interpretación sociológica del mito ha podido mostrar
que el culto a Dionisio también se vio de una forma muy concreta como culto de
liberación espiritual. “En efecto
“el mito y el culto de Dionisio abrieron las puertas a la gran masa de los que carecían
de cualquier derecho”
Partiendo del tema de la liberación, connotante también el mito de Dionisio, se
puede unificar la lectura mitológica con la lectura ideológica. Pues ésta había interpretado
la aparición de Esteban y sus efectos sobre los habitantes del pueblo como
una salida de la apatía hacia la libertad de la conciencia. La lectura mitológica parece
subrayar esta conclusión: la llegada del dios trae libertad y salvación.
Al igual que en el caso de los demás mitos que refleja García Márquez, también en
este de Dionisio se sobrepone el mito de Cristo. Y no sólo por las analogías inmanentes
entre los dos (Dionisio y Cristo son dioses sufrientes y murientes, abogados de
quienes no tienen derechos (cf. Frank 1983:
concreta en el argumento del cuento, por ejemplo cuando el dios de la fertilidad Esteban/
Dionisio (el más fuerte, el más viril, el mejor armado), admirado por las
mujeres, se transforma en el varón de dolores Esteban / Cristo (“el hombre más desvalido
[...], el más manso y el más servicial” (p. 242)) a quien en su entierro lloran las
mujeres. De la pasión se ha pasado a la compasión. En este sincretismo mitológico y
religioso, con el que opera García Márquez, el mito de Cristo también tiene un lugar
destacado, independiente de los mitos paganos, antiguos. Por ejemplo, el motivo de
Esteban como “bobo grande” (p. 242) evoca el motivo de Cristo como loco, pero sólo
si no se ve de forma aislada, sino que se integra en la coherencia mítica del texto.
Pero la recepción del mito de Cristo no se concreta sólo en motivos aislados, sino que
se manifiesta incluso en el estilo literario, que en la utilización de los más diversos
niveles de expresión (que van desde el coloquial hasta un tono hímnico) recoge la
mezcla de estilos en la Biblia.
Lectura de Re-volución
No entendemos el sacrosanto concepto de revolución en su sentido tradicional, sino
que – como Robbe-Grillet en su
utilizarlo para denominar un procedimiento poético, “un procede narratif’, entendiendo,
pues re-volución en el sentido literal (cf. Ricardou 1971: 211-239). Y precisamente
esta re-vuelta, este ‘dar la vuelta’, se puede encontrar como procedimiento narrativo
en el cuento del ahogado, cuando se analiza el modo de presentar los
ideologemas y los mitemas y se pregunta por su función respectiva. Entonces, del
539
11, escribe C.I. Gulian en su estudio sobre mito y culto,(ibd; trad.).passim), sino también de manera muyProjet pour une révolution á New York - queremos
Hans Feüen
proceso de concientización progresiva (Dorfmann 1968:
según los estereotipos ideológicos, se pasa, en el fondo, a una desconcientización.
Dionisio/Cristo, que aparece como liberador-libertador, conforme a los mitos, es
aquí un dios muerto que no toma su vida de su propia fuerza divina, como en los
mitos, sino sólo en la imaginación de la gente y por espacio de poco tiempo; entonces
el don de la libertad que trae, también solamente existe en la imaginación. De esta
manera, el mensaje de la redención y la liberación queda relegado al plano de lo imaginario
y asimismo revocado.
Pero la revolución comprende no sólo los ideologemas, sino también toda una serie
de mitemas: el entierro de Esteban – el lanzamiento del cadáver desde el acantilado
al fondo del mar – y los efectos de este acontecimiento sobre los discípulos de Esteban:
todo ello es como la representación de una ascensión, pero de signo contrario.
Y de manera muy similar se re-vuelve también el tema anagógico de la Parusía, del
retorno de Cristo con “gran poder y majestad” (Mt. 24,30). Esteban es lanzado al
fondo al mar sin ningún peso “para que volviera si quería y cuando lo quisiera” (p.
244). Y si vuelve – esto es algo que podemos añadir por nuestra cuenta – lo hará, no
en poder y majestad, sino, como al comienzo de relato, sucio y desnudo, como “este
muerto de miércoles” en el sentido más vulgar de la expresión y entonces todo el
juego de la imaginación podrá volver a comenzar de nuevo como en un ‘nouveau
román’ al estilo de un Robbe-Grillet. En este caso, el concepto de re-volución en el
sentido poetológico no significaría tan sólo un ‘dar la vuelta’, sino – como en Robbe-
Grillet – un volver al punto de partida.
En vez de la re-volución en sentido de transformación como recurso poetológico
también podríamos – según parece – hablar, en una terminología convencional, de un
procedimiento parodístico añadiendo que junto a esa transmutación el recurso de la
exageración es tan corriente en el texto (El ahogado
esto señala el carácter parodístico del mismo. Pero la re-volución como recurso
poetológico es un concepto más extenso que el de la parodia. Comprende un
“dialogue de textes” (Kristeva 1970: 12 +147), entendido como transmutación del
primero en el segundo.
No son los traumas y eso que se ha dado en llamar ‘lo real maravilloso’ de América
Latina los generadores primarios para García Márquez. Esa función la ocupa la
literatura en el sentido más amplio de la palabra: y eso es precisamente lo que
queríamos probar en un texto breve. También para el cuento “El ahogado más hermoso
del mundo” tiene, pues, vigencia la fórmula con la que Julia Kristeva define la
novela como genero: “C’est une somme de livres” (Kristeva 1970: 149). Y, vistas así
las cosas, la literatura que aparentemente debe tanto al ‘color local’ latinoamericano
aparece como literatura manierista por su ‘juego de construcción’ (cf. Robbe-Grillet
1972: 157-162), una literatura que precisamente cuando aparece en forma de revolución
se puede comprender como un homenaje a la cultura universal.
540
passim) que lleva a la libertadmás hermoso del mundo), que ya
“El ahogado más hermoso del mundo”
NOTAS
1 Cf. Albornoz (1974: 283-316); Guillermo (1975: 51-55); Shivers (1975: 41-51); Davis (1979: 25-33).
Además de la interpretación de Aurora de Albornoz existe toda una serie de trabajos dedicados al
cuento del abogado o también a presentar esa colección de cuentos de 1972. Por supuesto que
también las grandes monografías sobre García Márquez hacen referencia a los cuentos, por ejemplo
Mario Vargas Llosa en su extenso estudio titulado
constatar que los cuentos no han encontrado – ni mucho menos – la atención que se ha dedicado a
las grandes novelas, lo cual no es de extrañar tratándose de
menos ha destacado que los cuentos tempranos a menudo han pasado a ser elementos constituyentes
de las novelas y que, por el contrario, los cuentos tardíos han recogido ciertos temas y motivos de las
novelas anteriores. Vargas Llosa, por ejemplo, habla de la técnica de “amplificaciones, profundizaciones
y correcciones de un mismo mundo narrativo”, de la técnica de “vasos comunicantes” (Vargas
Llosa 1971:293, 278).
2 Edición citada: García Márquez (1978: 239-245). Refiriéndonos al texto del cuento, sólo indicamos
las páginas.
3 Albornoz (1974: 287); Shivers (1975: 48); Guillermo (1975: 51).
4 Traducimos el término de Drews “Christusmythe” por ‘mito de Cristo’.
5 Cf.
6 Una lectura orientada por el color local podría objetar que este muerto de miércoles signifique así
como así este ‘muerto de mierda’. De todas formas el sentido literal no excluye necesariamente otras
interpretaciones.
7 Respecto al término de ‘géncrateur’, véase Robbe-Grillet (1972:157-162).
Historia de un deicidio. Pero, en general, podemosopera minora. Pero la crítica por loLaákon für Theologie und Kxrche (1958, s.v. “Stephanus”).
BIBLIOGRAFÍA
Edición citada:
García Márquez, Gabriel
1978
Todos los cuentos. Barcelona.
Obras consultadas:
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et al. (eds.):
Madrid.
El comentario de textos, 2: De Galdós a García Márquez, pp. 283-316,
Basler Nachrichten
1975 Artículo acerca de García Márquez del 7.1.1975.
Bollinger, Armin, y H. Dórig
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Davis, Mary E.
1979 “The Voyage Beyond the Map: ‘El ahogado más hermoso del mundo”. En
Romance Quarterly,
Dorfmann, Ariel
1968
Kentucky26: 25-33, Lexington.Imaginación y violencia en América. Barcelona.
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Robbe-Grület, Alain
1972 “Sur la choix des générateurs”. En Ricardou, J. et al (eds.):
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Shivers, George R.
1975 “La visión mágico-mesiana en tres relatos de Gabriel García Márquez”. En
51. Madrid.
Vargas Llosa, Mario
1971
Die Christusmythe. s.l.Derkommende Gott. Francfort.Revista Interamericana de Bibliografía, 25, 1: 51-55,Mythos und Kultur. Francfort.Le Texte du román. París/La Haya.Dionysos. Mythos und Kultus. 3a ed., Francfort.Gñechische Mythen in christlkher Deutung. Zurich.Lexikon für Theologie und Kirche. Friburgo/Br.Nouveau román: aquí,Arbor, 91: 41-García Márquez: Historia de un deicidio. Barcelona.542
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