El sapo andaba atareado y nervioso, revolviendo entre los yuyos y juntando cosas. No tenía tiempo casi ni para saludar. -Esta noche vienen, ¿eh, don Sapo? -preguntó el coatí. -Ay, don Sapo, no veo la hora de que lleguen -dijo la paloma. -No sé si voy a poder dormir esta noche -dijo la iguana. -Bah [...]
