UNA VISITA DE CARIDAD Eudora Welty

 rosas-blancasLa mañana era muy fría y soleada. Una joven de catorce años descendió del autobús frente a la casa hogar para ancianas, a las afueras de la ciudad con una maceta entre las manos. Llevaba un abrigo rojo y sus cabellos rubios y lacios asomaban por una gorra blanca terminada en pico que todas llevaban ese año. Se detuvo por un momento junto a uno de los arbustos espinosos con los que el gobierno de la ciudad había adornado el asilo, y después se dirigió lentamente hacia el edificio de ladrillos encalados que reflejaba la luz del sol invernal como un enorme bloque de hielo. Subió los escalones, cambió la maceta de una mano a otra, la descansó en el piso, se quitó los guantes y abrió la pesada puerta.

“Soy una joven exploradora… y tengo que visitar a alguna viejita”, le dijo a la enfermera del escritorio, una mujer vestida de blanco que parecía tener frío Sigue leyendo

EL RÍO Cortázar

         DSC02011Y sí, parece que es así, que te has ido diciendo no sé qué cosa, que te ibas a tirar al Sena, algo por el estilo, una de esas frases de plena noche, mezcladas de sábana y boca pastosa, casi siempre en la oscuridad o con algo de mano o de pie rozando el cuerpo del que apenas escucha, porque hace tanto que apenas te escucho cuando dices cosas así, eso viene del otro lado de mis ojos cerrados, del sueño que otra vez me tira hacia abajo. Entonces está bien, qué me importa si te has ido, si te has ahogado o todavía andas por los muelles mirando el agua, y además no es cierto porque estás aquí dormida y respirando entrecortadamente, pero entonces no te has ido cuando te fuiste en algún momento de la noche antes de que yo me perdiera en el sueño, porque te habías ido diciendo alguna cosa, que te ibas a ahogar en el Sena, o sea que has tenido miedo, has renunciado y de golpe estás ahí casi tocándome, y te mueves ondulando como si algo trabajara suavemente en tu sueño, como si de verdad soñaras que has salido y que después de todo llegaste a los muelles y te tiraste al agua. Así una vez más, para dormir después con la cara empapada de un llanto estúpido, hasta las once de la mañana, la hora en que traen el diario con las noticias de los que se han ahogado de veras. Sigue leyendo

LA TÉCNICA DEL TÚ ESTHER RABASCO MACIAS

 Ya habréis observado que, por lo que respecta a LA PERSONA NARRATIVA, el uso de la segunda persona del singular no es muy frecuente en las narraciones; predomina el uso de la primera o de la tercera persona, pero no el uso del “tú”. Además, si lleváis a cabo el breve experimento de narrar dirigiéndoos a un “tú”, comprobaréis que en realidad cuando se convoca al tú en realidad quien muestra verdadero acto de presencia es el yo, es decir, nos remite a un yo que en principio comparte contexto e historia con el yo, lo cual no sucede forzosamente con la utilización de la tercera persona, que puede diluir totalmente la presencia de un yo de fondo… Por otra parte, podríamos añadir que, como en la vida real, en nuestras conversaciones más cotidianas, el exceso de esta técnica puede resultar harto molesta e incluso agresiva. Sin embargo, si lo manejamos con inteligencia, con un objetivo concreto, puede ofrecer gratas sorpresas. Tómese, por ejemplo, el cuento “Aura”  de Carlos Fuentes donde el “tú” en realidad oculta al “yo”.

      El siguiente fragmento de Janet Burroway nos puede ayudar a ampliar las funciones de este narrador: Sigue leyendo