El texto narrativo I. Cervantes


Texto narrativo

Un texto narrativo es aquel que representa una sucesión de acciones en el tiempo. En esta sucesión temporal se produce un cambio o transformación desde una situación de partida a un estado final nuevo. Desde un punto de vista pragmático, la narración requiere contener un elemento de intriga que estructura y da sentido a las acciones y acontecimientos que se suceden en el tiempo.

En 1969 T. Todorov propone el término narratología para designar «la ciencia del relato». Los trabajos en los que se inspira se encuentran muy desigualmente repartidos en el tiempo y sin conexión entre ellos, al menos hasta una época reciente. Las teorías narratológicas abordan el estudio de los textos narrativos desde distintas perspectivas: destacan los estudios estructurales de relatos literarios iniciados con los formalistas rusos (V. Propp 1928) y seguidos por la escuela francesa (A. J. Greimas 1966, G. Genette 1983), el análisis del relato conversacional llevado a cabo por W. Labov (1972) o los trabajos que desde la psicolingüística conciben la narración como un tipo de estructura mental y un mecanismo de procesamiento (W. Kintsch y T. A. Van Dijk 1978, M. Fayol 1985). En el análisis del discurso y la lingüística del texto, el texto narrativo ha sido estudiado a partir de la identificación de las categorías o partes funcionales que aparecen regularmente en las narraciones cotidianas (T. A. Van Dijk 1978, J. M. Adam 1994).

Como T. Todorov (1969) ya sugirió, la secuencia narrativa prototípica está constituida por cinco proposiciones de base:

  1. una situación inicial, que presenta un espacio y un tiempo determinados, los personajes y los antecedentes de los que surge la acción;
  2. un nudo o complicación, que consiste en una progresión ascendente de incidentes y episodios que complican la acción y mantienen la intriga del relato;
  3. las reacciones o evaluación, en que los sucesos pueden ser valorados por el narrador o por otros personajes;
  4. el desenlace, que introduce el cambio de situación y la resolución del conflicto; y
  5. la situación final, que muestra el nuevo estado que resulta de las acciones sucedidas.

Este esquema narrativo puede ilustrarse con el siguiente relato periodístico: [Los vecinos de un edificio de siete pisos tuvieron que ser desalojados ayer [1], después de que se produjera un escape de agua en el solar colindante [2], donde estaban trabajando unos obreros [3]. Al romperse la tubería el agua se extendió y afectó a los cimientos del inmueble [4]. Un total de veintiséis de los vecinos afectados pasaron la noche en diversos hoteles, que financiarán los servicios sociales.[5]]. En el ejemplo, la proposición [1] expresa el desenlace del relato; las proposiciones [2] y [4] constituirían el nudo o complicación; la proposición [3] presenta la situación inicial; finalmente, la proposición [5] expresa la situación final. Como se observa en el ejemplo, las partes características de un texto narrativo no necesariamente siguen un orden canónico (un relato puede empezar, como en este caso, con el deselance de la narración) y algunas categorías, como la evaluación, pueden quedar implícitas.

Los géneros discursivos que presentan como secuencia dominante la narración constituyen formas narrativas muy diversas desde un punto de vista semiótico y lingüístico: son narrativos textos como los cuentos, las películas, los chistes, las novelas, las tiras cómicas, las fábulas, las noticias periodísticas, etc. Todas estas formas textuales tienen en común el hecho de que organizan la información siguiendo una cronología y utilizan un conjunto de recursos lingüísticos propios de la narración, como las oraciones temporales, los adverbios y conjunciones de tiempo, las formas verbales de pretérito o el uso histórico del presente.

En el aprendizaje de lenguas, los textos narrativos constituyen las secuencias textuales que se interpretan y producen en los primeros estadios del dominio de una lengua. Se trata de una forma de organizar el discurso que es, al mismo tiempo, un modo de organizar la experiencia y de hablar del futuro, una forma de imaginar mundos posibles o imposibles; quizás, junto con la conversación, es la forma más universal de expresión y comprensión del mundo, de los demás y de uno mismo. Las implicaciones cognitivas, sociales y estilísticas de este planteamiento son muy rentables didácticamente. Por ello, en la enseñanza-aprendizaje de una nueva lengua las prácticas centradas en el diálogo y en la conversión, con base narrativa, son muy significativas para los aprendientes.

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