Pacto de Sangre Benedeti

Pacto de sangre Benedeti

A esta altura ya nadie me nombra por mi nombre: Octavio. Todos me llaman abuelo. Incluida mi propia hija. Cuando uno tiene, como yo, ochenta y cuatro años, qué más puede pedir. No pido Still Life with Books Naturaleza muerta con librosnada. Fui y sigo siendo orgulloso. Sin embargo, hace ya algunos años que me he acostumbrado a estar en la mecedora o en la cama. No hablo. Los demás creen que no puedo hablar, incluso el médico lo cree. Pero yo puedo hablar. Hablo por la noche, monologo, naturalmente que en voz muy baja, para que no me oigan. Hablo nada más que para asegurarme de que puedo. Total, ¿para qué? Afortunadamente, puedo ir al baño por mí mismo, sin ayuda. Esos siete pasos que me separan del lavabo o del inodoro, aún puedo darlos. Ducharme no. Eso no podría hacerlo sin ayuda, pero para mi higiene general viene una vez por semana (me gustaría que fuese más frecuente, pero al parecer sale muy caro) el enfermero y me baña en la cama. No lo hace mal. Sigue leyendo

El narrador en Emma Zunz Gustavo Faverón Patriau

Gustavo Faverón Patriau Soy crítico y profesor de literatura en Bowdoin College. Hice mi doctorado en Cornell University. He sido profesor en Stanford University y Middlebury College. Soy autor del libro “Rebeldes” (Madrid: Tecnos, 2006),

¿Cómo describir al narrador de “Emma Zunz“, el célebre cuento de Jorge Luis Borges? Si uno le da una mirada rápida al relato, la primera impresión es que se trata de un clásico narrador omnisciente, capaz de ingresar incluso en la conciencia de la protagonista y transformar sus sensaciones, deseos y desvaríos en un discurso finamente articulado.

Leyendo con más cuidado, se descubre que son no pocos los pasajes en que el narrador apenas acierta a conjeturar acerca de los hechos del relato, y a proponer hipótesis sobre las ideas y pensamientos de Emma. En algún momento se declara casi incapaz de penetrar el tejido mental del personaje, impotente ante la tarea de narrar la historia. Sigue leyendo

LA IRREALIDAD DE EMMA ZUNZ i Jorge Mario Sánchez, 2009

“Emma Zunz”, de Jorge Luis Borges[1], es en apariencia un cuento “realista” o “directo” (ambos términos fueron usados por el mismo Borges en el prólogo a El informe de Brodie), si lo comparamos con la mayoría de relatos del libro al cual pertenece, El Aleph. Borges así lo confiesa en el epílogo de este libro: “Fuera de “Emma Zunz” (…) y de la “Historia del guerrero y de la cautiva” (…), las piezas de este libro corresponden al género fantástico”[2]. Sin embargo, encontramos en el cuento algunos elementos narrativos que le confieren una atmósfera de irrealidad, un carácter hasta cierto punto fantástico a la historia de venganza que se relata. El mismo narrador lo expresa de este modo: “Referir con alguna realidad los hechos de esa tarde sería difícil y quizá improcedente. Un atributo de lo infernal es la irrealidad, un atributo que parece mitigar sus terrores y que los agrava tal vez. ¿Cómo hacer verosímil una acción en la que casi no creyó quien la ejecutaba, cómo recuperar ese breve caos que hoy la memoria de Emma Zunz repudia y confunde?”. La tarde en cuestión es aquella en la que Emma Zunz venga el suicidio de su padre asesinando a aquel que lo indujo al destierro, Aarón Loewenthal. Ella referirá luego a las autoridades que Loewenthal la violó y que por eso lo mató, y para que su justificación parezca verosímil se acuesta esa misma tarde, antes del asesinato y haciéndose pasar por prostituta, con un marinero desconocido. Sigue leyendo

EMMA ZUNZ J.L. Borges

El catorce de enero de 1922, Emma Zunz, al volver de la fábrica de tejidos Tarbuch y Loewenthal, halló en el fondo del zaguánuna carta, fechada en el    GunWoman450pxlorezBrasil, por la que supo que su padre había muerto. La engañaron, a primera vista, el sello y el sobre; luego, la inquietó la letra desconocida. Nueve diez líneas borroneadas querían colmar la hoja; Emma leyó que el señor Maier había ingerido por error una fuerte dosis de veronal y había fallecido el tres del corriente en el hospital de Bagé. Un compañero de pensión de su padre firmaba la noticia, un tal Feino Fain, de Río Grande, que no podía saber que se dirigía a la hija del muerto. Sigue leyendo

SHERE-SADE Rosa Beltrán

  Tengo un amante 24 años mayor que yo que me ha enseñado dos cosas. Una, que no puede haber pasión verdadera si no se x1pxOYwqu4SjF7OZLxmPpvshfoTXBeStRMLdXoawqxb8x1r42YFPBgmvWf0u0AmRmST2QH-avn_HJCx8WXyGgBsqb1Owk6dwWrOkybIpfBhPrQkfFqs9mT-28adN5sx5QncEvY4ChonzZdXCtraspasa algún límite, y dos, que un hombre mayor sólo puede darte dinero o lástima. Rex no me da dinero; tampoco lástima. Por eso dice que nuestra pasión, que ha rebasado los límites, corre el peligro de comenzar a extinguirse en cualquier momento.

 

Noche primera

Hasta antes de conocerlo yo había asistido a dos presentaciones de libros y nunca había ocurrido nada, lo cual es un decir, porque bien mirado cuando no ocurre nada es cuando realmente están ocurriendo las cosas. Y esa vez ocurrieron del siguiente modo: Sigue leyendo