EL PENE Hanif Kureishi

Alfie estaba desayunando con su mujer en la mesa de la cocina.
No había dormido más de tres horas, ya que la noche anterior había salido. Era cortador –peluquero– y tenía que ir al trabajo. Una vez allí, además de soportar el ruido y las colas de clientes, tenía que pasarse el día dándoles conversación.
—¿Te lo pasaste bien anoche? –le preguntó su mujer. Se habían casado hacía un año en Las Vegas.
—Creo que sí —dijo él.
—¿Adonde fuiste? —Su mujer le estaba mirando—. ¿No lo sabes?
—Puedo recordar la primera parte de la velada. Nos encontramos todos en un pub. Después fuimos a un club donde había mucha gente. Y más tarde proyectaron una película porno.
—¿Era buena?
—Eso no era humano. Era como pasearse por una carnicería. Y después de eso… todo se vuelve un poco vago. Su mujer lo miró sorprendida. Sigue leyendo

Entrevista a Hanif KUREISHI. Un cuentosuyo fue selecionado entre los mejores escritos

“Mis mejores ideas provienen de la televisión basura”
Por Juana Libedinsky

El novelista británico habla del papel central que cumplen los autores de ficción en la defensa de las libertades individuales, y afirma que el programa Gran Hermano es “la herramienta más maravillosa” que se haya creado para un escritor

Hanif Kureishi parece haberse aburguesado. El chico malo de las letras, que rompió los tabúes escribiendo sobre homosexualidad y problemas raciales en los bajos fondos británicos en los años 80, trabaja sobre una ópera de Mozart y está “horrorizado” de que sus hijos adolescentes quieran ser rockeros. Con su pelo cano ahora bien corto y peinado a la gomina, entra en la oficina de su agente como un ejecutivo. Pregunta a las secretarias sobre sus compromisos del día, traducciones pendientes y el pago de derechos, firma papeles y aclara que tenemos cuarenta minutos para la charla, si queremos fotos, el tiempo que requieran deberá ser descontado del asignado.


Pero el autor de libros y películas como Intimidad, El buda de los suburbios, Mi oído en su corazón, La palabra y la bomba, Ropa limpia, negocios sucios y la reciente Venus no perdió las mañas. Este año se levantó en armas contra la radio de la BBC, cuando esta se negó a poner al aire un cuento corto suyo, “Bodas y decapitaciones”, abundante en detalladas descripciones de la sangre que chorreaba de cabezas cortadas por los jihadistas “Era un cuento visceral -concede-. Pero era para involucrar a la gente en lo que está pasando.” Sigue leyendo