DESDISTANCIAS Análisis literario


 El título

http://www.ensayistas.org/curso3030/genero/narrativa/ejemplo.htm

¿Qué sugiere el título?
Desdistancias es una palabra que no encontramos en ningún diccionario de la lengua española. Sin embargo, podemos descomponerla en dos: el prefijo “des” indica una negación de la palabra que le sigue, “distancias”. Por lo general, esta última palabra es un verbo, de modo que el prefijo tiene el efecto de revertir una acción (descubrir) o un estado (desilusión).
En nuestro caso, la palabra “distancia” provoca una combinación que puede parecernos forzada o “poco natural”; este efecto crea una tensión gramatical al mismo tiempo que nos habla de una “anulación” de un espacio físico —la distancia. Este tipo de combinaciones es frecuente en la literatura para la creación de nuevas palabras formadas por otras de uso común, las cuales llamamos “neologismos”.

 

¿Existe alguna relación entre el título y el contenido del texto?
Veremos que este título alude directamente al tema central del cuento: la distancia física, la distancia temporal y la distancia emocional entre los dos protagonistas. El juego entre estos tres tipos de distancias nos mostrará, de forma alternativa y de forma simultánea, grandes distancias y distancias mínimas, distancias que crecen y distancias que desaparecen de forma paradójica.

 

¿Cuál es su función?
El título nos da una idea del tema principal del texto y crea el tono del mismo. Al mismo tiempo (formado por una única palabra), es breve como el texto que lo sigue.

 

La exposición

¿En qué consiste?
De forma súbita, leemos una acción concreta: alguien arroja una botella al mar con un mensaje escrito en su interior. Enseguida nos enteramos que ese mensaje es una carta acompañada con un poema de Pablo Neruda y podemos leer ambos: la carta y el poema, los cuales serán claves en la trama de la historia.

 

¿Pretende aportar un contexto?
No, si entendemos por “contexto” una realidad histórica y geográfica concreta. Aparte de la breve mención del peñasco y del mar, no sabemos en qué parte del mundo se desarrollará la historia. Nunca lo sabremos, lo cual sugiere una preocupación más allá del contexto concreto, de la circunstancia de un lugar y un tiempo determinado. Sólo la mención al poeta Pablo Neruda nos indica que la acción ha transcurrido en el siglo XX.

 

¿Introduce el personaje principal?
A pesar de que no se aporta el nombre ni una descripción del personaje principal, podemos verlo en acción desde la primera frase: “Su mano derecha, al igual que una onda arrojó con fuerza la botella lo más lejos del peñasco que se adentraba en el mar”.

 

¿Se sugiere el tema?
Sabemos que el tema girará en torno a la comunicación escrita. Alguien ha escrito una carta, que podemos suponer importante, destinada a un desconocido. De forma paradójica, esa comunicación escrita revelará una incomunicación social y personal de los protagonistas.

 

El desarrollo

¿Es ágil o es lento?
La brevedad del relato hace necesaria su agilidad. En un mismo párrafo se introduce la acción y el mismo texto de la carta que contiene. Al mismo tiempo, la carta sin destinatario es una confesión, un rápido autorretrato psicológico del protagonista, a manera de un monólogo interior.

 

¿Se revela el desenlace anticipadamente?
No. Hasta el final, mantendremos la interrogante sobre la “resolución” de la trama.

 

¿Se desarrolla cronológicamente?
Sí. Aunque no se proporcionan fechas ni se cuentan los días o los años, algunos datos revelan que la historia abarca casi toda la vida de dos personas. En la carta, el protagonista dice que es “un adolescente”. Más adelante, el narrador menciona que “transcurrieron los días, pasaron los meses, abundaron los años, y cierto día, en el mes de agosto, cuando estaba de nuevo en aquel pueblo costero pasado un tiempo de descanso, alguien tocó en su puerta”. Ese día, el protagonista recibió un mensaje en un sobre, que alguien dejó debajo de su puerta. En él se puede leer una confesión del segundo personaje de la historia: “yo también jugaba cuando tenía su edad”. Al terminar de leer la carta, el protagonista se quedó “pensativo durante un buen rato, tiempo que aprovechó para mesar su barba blanca”.

 

¿Hay un juego dinámico en el tiempo de la acción?
En este relato el tiempo es un elemento central. El tiempo que transcurre entre la carta que arroja al mar el primer personaje y la carta que recibe del segundo, es el tiempo que va desde la adolescencia a la vejez (la barba blanca). Algo se ha perdido al comienzo y sólo es descubierto al final, después de muchos años: una probable relación sentimental entre los dos personajes. El tiempo es rigurosamente lineal, aunque la confesión escrita del segundo personaje puede considerarse una “regresión” de la memoria. Por otra parte, la resolución final del relato obliga al lector a regresar a la anécdota inicial para encontrarle un sentido dramático a la historia.

 

El climax

¿Hay puntos decisivos que anticipan el clímax?
Sí; la carta del segundo personaje representa un punto decisivo en la narración, pero el punto culminante se alcanza en el último y más breve párrafo. “Volvió a mirar la carta de nuevo y luego se detuvo en la firma, Sor Margarita Balboa. Se detuvo en la dirección, y un escalofrío recorrió su columna vertebral […] sus ojos se fijaron en el convento que podía divisar a centenares de metros de su casa.”

 

¿Está el punto culminante representado por un conflicto?
No existe un conflicto explícito entre dos o más personajes. Ni siquiera existe un conflicto interior en el protagonista. El problema está planteado en una trama y en una percepción existencial que el mismo protagonista nombra al comienzo, en su propio mensaje arrojado al mar:  “Soy un adolescente que confía en las ondulaciones del mar, en las corrientes del océano, en los antojos marinos. En el destino”.

 

¿Es el resultado lógico de la acción?
No. La culminación de la historia no es un hecho lógico o necesario de los acontecimientos anteriores. Simplemente constituye una probabilidad que, al concretarse en este caso, adquiere una dimensión dramática.

 

El desenlace

¿Es sorpresivo?
Sí. Todo el relato está organizado, de forma económica, con ese fin: la sorpresa final.

 

¿Es un final abierto o cerrado?
Para la historia, es un final cerrado. La carta que recibe el protagonista en su vejez es reveladora, pero la revelación se completa cuando, en el último párrafo, el protagonista lee la firma: “Sor Margarita Balboa”. Luego lee la dirección del remitente y adivina lo que descubrirá al correr las cortinas de su ventana: “sus ojos se fijaron en el convento que podía divisar a centenares de metros de su casa”.
Sin embargo, por otro lado, el final nos remite al comienzo y nos invita a repensar la historia, por lo cual podemos decir que, desde este punto de vista (desde un punto de vista poético) es un final abierto: las causas iniciales del desenlace tienen múltiples lecturas.

 

Estructura

¿Hay una voluntad de orden o de caos?
Si bien la trama no responde a una lógica rígida de causas y efectos, la culminación de la historia revela un orden inteligible de los acontecimientos narrados. Sobre todo al final, este orden se revela en toda su amplitud al hacer evidente la ironía del destino de los personajes.

 

¿Cuáles son las partes que componen el texto?
A pesar de su brevedad, podemos reconocer varias partes y elementos en este relato. Al comienzo tenemos una acción y un paisaje pintados con pocas palabras: alguien arrojando una botella al mar, un peñasco, un mensaje, una carta. Podemos ver un juego intertextual en la mención del poeta chileno Pablo Neruda y en la trascripción de uno de su sus poemas dentro del relato. Otra carta, esta vez del segundo personaje, aparece en su totalidad para iniciar la culminación del relato y, finalmente, la revelación de la mujer y el convento donde vive. Todos estos elementos, además, escriben otra historia que no aparece de forma explícita: una mujer que amó a un joven que buscaba ser amado; la soledad del viejo y de la mujer que, al convertirse en monja, se niega el amor erótico y la compañía del hombre amado. El desencuentro, la proximidad y la lejanía.

 

¿Hay un punto de vista dominante?
Se podría decir que no hay punto de vista dominante, a pesar de que el relato no propone un conflicto de perspectivas, versiones contradictorias de un mismo hecho. Cada punto de vista contribuye a construir la historia de forma armónica y coherente.
Tenemos, al menos, cuatro puntos de vista. (1) El punto de vista del narrador; (2) el punto de vista del protagonista, expresado en el mensaje arrojado al mar; (3) el punto de vista de la mujer, expresado en la carta puesta debajo de la puerta; y (4) el punto de vista del poeta Pablo Neruda que, como un observador atemporal, expresa los sentimientos de búsqueda y de soledad del protagonista principal.

 

¿Qué características tiene el narrador?
Podemos entender al narrador principal como el “organizador” de la historia. Es un narrador testigo, aunque también se aproxima a lo que entendemos como narrador omnisciente. Sólo menciona los datos esenciales para comprender la historia y los va presentando en el orden necesario para provocar el descubrimiento final. Usa su propia voz en pocas oportunidades, prefiriendo intercalar elementos textuales que le pertenecen a los personajes, como en el caso de las dos cartas, o que le pertenecen a un escritor conocido, como es el poema. Estos tres textos ocupan la mayor parte de la narración.

 

El mundo del cuento

¿Cómo es la historia central?
Podemos decir que este es un cuento realista, ya que ninguno de sus elementos presentados ni su desarrollo general integran elementos imposibles o improbables. Narrado desde la tercera persona, la historia integra elementos del género epistolar donde predomina la narración en segunda persona, principalmente en la segunda carta. En la primera carta, también podemos apreciar una narración en primera persona que se asemeja a una confesión reflexiva, como un pequeño monólogo interior expresándose en tiempo pasado y en tiempo presente. El tono de la historia es dramático, con un humor inequívocamente melancólico.

 

Los personajes

¿Hay un número limitado de personajes?
Los personajes principales son dos: Fernando Amaral y Sor Margarita Balboa. Un tercer personaje, que funciona como referente, es el poeta Pablo Neruda. Los dos primeros son personajes ficticios, mientras que el último es un personaje histórico.

 

¿Qué características tienen los personajes?
No sabemos de los personajes principales más que lo necesario: el primero, Fernando, un adolescente retraído, tímido, solitario que busca comunicarse con alguien que no existe o no conoce y que, aún a edad avanzada vuelve solo al mismo pueblo. Algunos rasgos físicos, como la barba blanca, nos aporta un elemento visual. El segundo personaje, Margarita, es una joven que amó en secreto y a la distancia a Fernando y que, a juzgar por su título de “Sor” se hizo monja. Del tercer personaje, Pablo Neruda, podemos conocer datos abundantes a través de los libros de historia y de sus biografías, pero la narración no aporta ninguna descripción.

 

¿Poseen una gran complejidad psicológica o simplemente son actores de una trama?
Debido a la extensión de un cuento, la complejidad psicológica de los personajes difícilmente alcance la profundidad que puede alcanzar en una novela. Nuestro ejemplo consiste, precisamente, en un cuento breve, donde todos los recursos están manejados con gran economía. No obstante, aquí los personajes no son sólo instrumentos de una trama sino que sus emociones cuentan y están expresadas en los dos mensajes escritos por cada uno de ellos.

 

el conflicto

¿Cómo es el conflicto?
El sólo hecho de que exista un cuento representa la formulación de una intriga. Sin embargo, la historia no se inicia con la formulación de un conflicto o un problema. En el resto de la narración, el conflicto no estará planteado entre dos personajes o entre diferentes grupos. Tampoco hay un conflicto social o familiar. Podríamos decir que la narración no plantea un conflicto de forma explícita hasta el final, cuando los personajes (y el lector) descubren el tema central del cuento: el desencuentro. Para los personajes este descubrimiento llega tarde y su tono dramático está marcado por la ironía del destino y por la irreversibilidad del tiempo perdido.

 

¿Es posible descubrir la ideología del autor?
Toda ficción puede ser entendida como la creación absoluta de su narrador y éste, a su vez, puede ser entendido como el verdadero protagonista de la ficción misma. Desde ese punto de vista, no es posible “responsabilizar” al autor por la acción y por la ideología de la narración, como no podemos responsabilizarlo por las ideas y las acciones del resto de sus personajes. Su responsabilidad sería puramente artística. Sin embargo, podemos identificar una determinada ideología del texto y atribuírsela al autor, más si esta ideología se repite en muchas de sus obras.
En Desdistancias encontramos un tono melancólico. Sumado a ello el tema del “desencuentro”, de la “soledad” y la confesión de amor de juventud de la mujer, podemos inferir que su elección de los hábitos religiosos representa una respuesta “negativa” a la frustración. También el protagonista demuestra no acomodarse satisfactoriamente a su grupo social a través de (1) el mensaje que arroja al mar, (2) el poema de Pablo Neruda y (3) su soledad persistente hasta la vejez. El rechazo a la “frivolidad” en la juventud de ambos se convierte en frustración y fracaso. No obstante, no percibimos una moraleja positiva a favor de la frivolidad, sino más bien una crítica, al mismo tiempo que una resignación ante el fracaso en la lucha contra las fuerzas superiores de la sociedad y el destino.

 

El estilo

¿Qué elementos predominan?
No hay un claro predominio de alguna técnica en particular. No existen los diálogos, pero el autor ha intercalado diferentes voces: un narrador omnisciente o testigo que describe con economía muy pocos hechos; las voces de los protagonistas a través de sus cartas (una de ellas, la primera, muy próxima a la técnica del monólogo interior); y el juego intertextual con la trascripción del poema de Neruda. Podríamos decir que la narración es “realista” porque no busca lo fantástico ni recurre a elementos simbólicos que son propios de los sueños.

 ¿Cómo es el vocabulario y la sintaxis?
El narrador utiliza frases breves y evita el adorno o el exceso de adjetivos. Siempre emplea el pretérito simple con mucha contundencia. En la primera carta, el protagonista utiliza frases más largas y su narración es en tiempo presente, lo cual está a tono con su melancolía e introversión. En la segunda carta, la carta de la mujer, opta por frases cortas, consecuente con un tono “informativo” que da cuenta de un descubrimiento y una confesión resignada. En el caso del poema, podemos ver el uso de preguntas retóricas que suponemos reflejan el estado anímico y social del protagonista. No advertimos un lenguaje figurativo ni metafórico sino, por el contrario, la narración pretende presentar “hechos” comunes. La misma economía de palabras provoca una metalectura del texto. El narrador omite cualquier tipo de comentarios o interpretaciones de los hechos que refiere.

 Entonces, ¿es un narrador omnisciente?
En algunos momentos, sobre todo al final, este narrador parece omnisciente, ya que es capaz de conocer la interioridad del protagonista, alguna de sus sensaciones, como cuando dice: “un escalofrío recorrió su columna vertebral”. En la primera parte se comporta como un “narrador testigo” que no participa de la acción.

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