EL PUERTO DE GUY DE MAUPASSANT

Habiendo salido del Havre el 3 de mayo de 1882, para un viaje a los mares de China, El Bergantín Barca Nuestra Señora de los Vientos regreso al puerto de Marsella, el 8 de agosto de 1886, tras cuatro años de viajes. Después de dejar su primer Cargamento en el puerto chino al Cual se dirigía, había encontrado al instante un nuevo flete para Buenos Aires, y, allí, había recogido mercancías para el Brasil.
Otras travesías, Averías Y también, reparaciones, calmas de varios meses, Rachas de viento que desvían de la ruta, en suma, todos los accidentes, aventuras y desventuras de la Mar, habían Mantenido lejos de su patria un Bergantín Normando aquel que regresaba una Marsella con la bodega llena de cajas de hojalata que contenían conservas de América. Sigue leyendo

LA CASA TELLIER DE GUY DE MAUPASSANT

Se iba allá todas las noches, una de las eso una vez, como al café, sencillamente.
Se reunían allí seis u ocho, siempre los Mismos, no Juerguistas, sino hombres honorables, comerciantes, jóvenes de la ciudad, y tomaban un chartreuse bromeando un poco con las chicas, o bien charlaban Seriamente con la Señora, a quien todo el mundo respetaba .
Después se marchaban uno acostarse antes de medianoche. Los jóvenes se quedaban Algunas veces.
La casa era familiar, muy pequeña, pintada de amarillo, en la Rinconada de una calle Detrás de la iglesia de San Esteban, y por las ventanas se divisaba la Dársena, llena de navios que descargaban, la gran salina, llamada «El Embalse» , y, detrás, la cuesta de la Virgen, con su vieja capilla gris.
La señora, oriunda de una buena familia campesina del departamento del Eure había aceptado Aquella profesión exactamente igual que si se hubiera Hecho modista o costurera. El prejuicio del deshonor ligado con la prostitución, tan violento y vivaz en las ciudades, no existe en la campiña NORMANDA. El campesino dice: «Es un buen oficio», y su hija envía a un una regentar un harén de chicas como la enviaría una dirigir un pensionado de señoritas.
La casa, por lo demás, la habían recibido en herencia de un viejo tío que la poseía, señor y señora, antes posaderos cerca de Yvetot, INMEDIATAMENTE habían liquidado el negocio, considerando el de Fécamp más ventajoso para ellos, y habían llegado una buena mañana para encargarse de la dirección de la empresa que periclitaba En ausencia de sus dueños.
Eran buenas personas que se Hicieron querer enseguida por su personal y por los vecinos.
El hombre murió de una congestión dos años después. Su nueva profesión, al reducirlo a la molicie y la inmovilidad, le Hizo engordar mucho, y la Salud lo había ahogado.
La señora, desde su viudez, era deseada en vano por todos los parroquianos del establecimiento, pero se la suponía, absolutamente formal, y ni Sus Propias pupilas Descubrir habían logrado nada.
Era alta, Agraciada metida en carnes,. Su tez, palidecida en la Mansión siempre cerrada oscuridad de aquella, brillaba como bajo un barniz grasiento. Una rala corona de cabellos indómitos, postizos y rizados, rodeaba su frente y le daba un aspecto juvenil que contrastaba con: la madurez de sus formas. Invariablemente de rostro alegre y abierto, bromeaba de buen grado, con un matiz de comedimiento que sus Nuevas Ocupaciones no perder habían Podido Para Para hacerle. Las palabrotas le seguían chocando un poco, y Cuando un muchacho mal educado llamaba por su nombre al Establecimiento que dirigía, escandalizada se enfadaba,. En fin, Delicada Tenía un alma, y Aunque Trataba A sus mujeres como amigas, repetía de buen grado que «no todas Estaban cortadas por el mismo patrón». Sigue leyendo

FRAGMENTOS DE HANIF KUREISHI

 

El signo del arcoiris (fragmento)

” Dos días despues de mi regreso de Pakistán llevé mi ropa sucia a un lavadero y bastó que se la diera a la persona que atendía para que ésta me diga que no tocaba ropas de extranjeros: su lavadero estaba arruinado, pero ella no quería que yo me acercara. Un caso más serio: leí en el diario que habían incendiado la casa de una familia pakistaní en el East End de Londres. Un chico murió. Esto, por supuesto, ocurre con frecuencia. Es la cabeza de cerdo con la que rompen los vidrios de las ventanas, la escupida en la cara, los niños con las siglas de las organizaciones racistas tatuadas en la piel con una navaja, así como otras formas, más decorosas, de odio. Estaba furioso. Pensé: ¿Pero después de todo quién quiere ser británico? O como dijo un escritor negro norteamericano: ¿quién quiere integrarse a una casa en llamas? ”

Intimidad (fragmento)

” Sé que el amor es un juego sucio; tienes que mancharte las manos. Si te mantienes a distancia, no sucede nada interesante. Además, debes encontrar la distancia adecuada entre las personas. Si están demasiado cerca, te aplastan; si están demasiado lejos, te abandonan. ”

“Desde el principio, empezando por las chicas del colegio y sobre todo las profesoras, me pasé la infancia mirando a las mujeres en las tiendas, en la calle, en el autobús, en las fiestas, preguntándome cómo se sentiría uno con ellas. En el colegio, tiraba el lápiz bajo la mesa de la profesora para arrastrarme debajo y mirarle las piernas. La poco metódica naturaleza del sistema educativo me permitió desarrollar un interés entusiasta por las faldas de las chicas, por conocer sus materiales y texturas, por saber si eran plisadas, sueltas o ceñidas, y en este último caso dónde ceñían. Las faldas, como los telones de los teatros más tarde, despertaban mi curiosidad. Quería saber qué había debajo. Había que esperar la ocasión favorable para descubrirlo. La falda era un objeto de transición; una cosa en sí misma y al mismo tiempo la posibilidad de ir más allá. Eso se convirtió en mi paradigma de todo conocimiento trascendental. El mundo es una falda que quiero levantar.”

EL UMBRAL DE CRISTINA PERI ROSSI

Aquella mujer no soñaba nunca y eso la hacía intensamente desgraciada. Pensaba que por no soñar ignoraba cosas acerca de sí misma que seguramente los sueños le hubieran proporcionado. Le faltaba la puerta de los sueños que se abre cada noche para poner en duda las certidumbres del día. Y la puerta de los sueños por la cual entramos al pasado de la especie, allí donde alguna vez fuimos dinosaurios entre el follaje o piedra en el torrente. Ella se quedaba en el umbral y la puerta estaba siempre cerrada, negándole el acceso. Le dije que eso mismo constituía un sueño, una pesadilla: estar ante la puerta que no se abre, aunque empujemos el picaporte o hagamos sonar la aldaba. Pero en realidad la puerta de esa pesadilla no tiene ni picaporte ni aldaba: es una superficie entera, marrón, alta y lisa como un muro. Nuestros golpes se estrellan en un cuerpo sin eco.

– No hay puerta sin llave – me dice ella, con la tenaz resistencia de la gente que no sueña.

– En los sueños sí – le digo- En los sueños las puertas no se abren, los ríos están secos, las montañas giran, los teléfonos son de piedra y nunca llegamos a tiempo para la cita. En los sueños nos falta la prenda íntima que cubre nuestra desnudez, los ascensores se interrumpen entre dos pisos, o se estrellan contra el techo y, al entrar al cine, los asientos de la sala están de espaldas a la pantalla. En los sueños, los objetos han perdido su funcionalidad para convertirse en impedimento; o tienen leyes propias que no conocemos. Sigue leyendo

CUENTAME UNA HISTORIA DE DAVID FOSTER W.

Traducción de ‘The Broom of the System’, David Foster Wallace (Extracto del capítulo 2)

“Cuéntame una historia.”   fuente:http://ibrahim-berlin.blogspot.com/2009/08/traduccion-de-broom-of-system-de-david.html

“Así que quieres que te cuente una historia.” “Por favor.” “Tengo una de lo más interesante.” “Estupendo.” “Es deprimente, por cierto.” “Quiero oírla.” “Tiene que ver con un hombre que sufría un vacío de segundo grado.” “¿Vacío de segundo grado?” “Sí.” “¿De qué va eso?” “¿No sabes lo que es el vacío de segundo grado?” “No.” “Caramba.” “¿De qué se trata?” “Bien, una persona vacía de grado dos es primero una persona vacía, a secas. Su inteligencia es mediocre, pero quiere que la gente lo vea como alguien sofisticado. También es mediocre su apariencia, y quiere que la gente lo vea como alguien atractivo. Igual con su sentido del humor, si bien quiere que la gente crea que es ingenioso y divertido. Lo mismo pasa con su talento. Quiere que la gente crea que tiene chispa. Etcétera.” “Entiendo.” “Una persona vacía se preocupa de que la gente no lo considere estúpido, o aburrido, o feo, etcétera, etcétera.” “Lo capto.” “De modo que una persona vacía de grado dos es una persona vanidosa que también aparenta una auténtica ausencia de vanidad. Que está enormemente preocupada porque la gente no lo considere alguien vacío. Una persona vacía de grado dos permanecerá hasta tarde aprendiendo chistes para parecer alguien divertido y encantador, pero negará que permanezca hasta tarda aprendiendo chistes. O tal vez incluso intente dar la impresión de que él no se considera a sí mismo en absoluto divertido.” “…” “ Sigue leyendo

LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS DE MANUEL RIVAS

“¿Qué hay , Gorrión? Espero que este año podamos ver por fin la lengua de las mariposas”.
El maestro aguardaba desde hacía tiempo que le enviaran un microscopio a los de la instrucción pública. Tanto nos hablaba de como se agrandaban las cosas menudas e invisibles por aquel aparato que los niños llegábamos a verlas de verdad, como si sus palabras entusiastas tuvieran un efecto de poderosas lentes.
“La lengua de la mariposa es una trompa enroscada como un resorte de reloj. Si hay una flor que la atrae, la desenrolla y la mete en el cáliz para chupar.
Cando lleváis el dedo humedecido a un tarro de azúcar ¿a que sienten ya el dulce en la boca como si la yema fuera la punta de la lengua? Pues así es la lengua de la mariposa”.Y entonces todos teníamos envidia de las mariposas. Que maravilla. Ir por el mundo volando, con esos trajes de fiesta, y parar en flores como tabernas con barriles llenos de jarabe.
Yo quería mucho a aquel maestro. Al principio, mis padres no podían creerlo. Quiero decir que no podían entender como yo quería a mi maestro. Cuando era un “picarito”, la escuela era una amenaza terrible. Una palabra que cimbraba en el aire como una vara de mimbre.
“¡Ya verás cuando vayas a la escuela!” Sigue leyendo

SUEÑO DE FERNANDO PESSOA

FERNANDO PESSOA. Lisboa, 1888-1935. Quedó huérfano de padre siendo muy pequeño, se educó en Sudáfrica, donde su padrastro era cónsul de Portugal, y tuvo siempre la conciencia de ser un genio y el temor de volverse loco como le había sucedido a su abuela paterna. Sabía que era plural y aceptó este hecho tanto en la escritura como en la vida, dando voz a muchos poetas distintos, sus heterónimos, el maestro de todos los cuales era Alberto Caeiro, un hombre de salud precaria que vivía con una anciana tía abuela en una casa de campo del Ribatejo. Pasó su existencia empleado en empresas de exportación e importación, traduciendo cartas comerciales. Vivió casi siempre en modestas habitaciones como realquilado. En su vida tuvo un único amor, breve e intenso, con Ophélia Queiroz, que era mecanógrafa en una de las empresas en las que trabajó. El “día triunfal” de su vida fue el ocho de marzo de 1914, cuando los poetas que lo habitaban comenzaron a escribir a través de su mano.)
NOTA
A menudo me ha asaltado el deseo de conocer los sueños de los artistas a los que he admirado. Por desgracia, aquellos de quienes hablo en este libro no nos han dejado las travesías nocturnas de su espíritu. La tentación de remediarlo de algún modo es grande, convocando a la literatura para que supla aquello que se ha perdido. Y, sin embargo, me doy cuenta de que estas narraciones vicarias, que un nostálgico de sueños ignotos ha intentado imaginar, son tan sólo pobres suposiciones, pálidas ilusiones, inútiles prótesis. Que como tales sean leídas, y que las almas de mis personajes, que ahora estarán soñando en la Otra Orilla, sean indulgentes con su pobre sucesor.

A.T.
SUEÑO DE FERNANDO PESSOA,
POETA Y FINGIDOR

La noche del siete de marzo de 1914, Fernando Pessoa, poeta y fingidor, soñó que despertaba. Tomó un café en su pequeña habitación de realquilado, se afeitó y se vistió con un traje elegante. Se puso su impermeable porque fuera estaba lloviendo. Cuando salió, eran las ocho menos veinte y a las ocho en punto se encontraba en la estación central, en el apeadero del tren que se dirigía a Santarém. El tren partió con absoluta puntualidad, a las ocho y cinco. Fernando Pessoa encontró sitio en un compartimiento en el cual estaba sentada, leyendo, una señora que aparentaba unos cincuenta años. La señora era su madre pero no era su madre, y estaba sumida en la lectura. También Fernando Pessoa se puso a leer. Aquel día tenía que leer dos cartas que le habían llegado de Sudáfrica y que le hablaban de una infancia lejana. Sigue leyendo

EL NOMBRE DEL PADRE DE JORGE VOLPI

El nombre del padre
por Jorge Volpi

En este fragmento de la novela El fin de la locura (segunda parte de “La trilogía del siglo XX” y que será publicada por Seix Barral en el mes de abril), Jorge Volpi juega con la idea de un Fidel Castro en psicoanálisis, invirtiendo los papeles de analizador y analizado.
Para Guillermo Cabrera Infante y Miriam Gómez

Marx y Freud estarían próximos uno del otro por el materialismo y la dialéctica,
con esa extraña ventaja de Freud de haber explorado figuras de la dialéctica,
muy próximas a las de Marx, pero quizás también más ricas que ellas,
y como previstas por la propia teoría de Marx.
— Louis Althusser

—¡Acuéstese!
Me escabullí de sus ojos, parapetado en un silencio casi estúpido, con el mismo pavor de Odiseo ante la mirada unívoca del cíclope. ¿Cómo me había atrevido a formularle una petición tan humillante? Resultaba absurdo imaginar su ancho volumen extendido sobre cuatro sillas penosamente alineadas como si fuese una dama de sociedad tomando un baño de luz eléctrica. (Según sus ayudantes, había sido imposible encontrar un diván de su tamaño en las mueblerías de la zona.) Y, para colmo, yo había insistido en sentarme a su vera, como si quisiera aprovecharme de esa ventaja táctica, con el orgullo de un naturalista que observa el comportamiento de una rara especie de lagarto. La sola propuesta constituía un ultraje: un gigante indefenso sólo puede aspirar a la ternura o al escarnio.
Le bastó un ademán para demostrarme que yo había sobrestimado mi función: él no era un hombre como cualquier otro, sino un héroe, un ser que oscila entre lo humano y lo divino —y conserva algo de monstruoso—, y por tanto yo, un simple mortal (y para colmo mexicano), cometía un sacrilegio al tratarlo con la suficiencia de los médicos que exhiben la debilidad de sus pacientes. Cubriéndome con su sombra imperturbable, me redujo a la condición de bestia mientras él se asumía como potencia natural; yo apenas distinguía sus rasgos, pero me bastó atisbar el resplandor de su barba para reconocer la magnitud de su desprecio. Recortado a contraluz, parecía un profeta enfrentado, en la morosidad del trópico, a mi inicua falta de fe. Sigue leyendo

SUSAN SONTAG Y JUAN RULFO

Una disculpa a Susan Sontag

Publicado por: Lauren Mendinueta in autores mexicanos, autores norteamericanos, ensayo

El viernes de la semana pasada mientras celebrábamos en Lisboa el matrimonio de un querido amigo, una señora, deconozco su nombre, interrumpió la cena para preguntar a quienes estábamos en la mesa (un cineasta, dos novelistas, un editor, una pintora, dos poetas y varios periodistas) cómo se llamaba la escritora que vivió muchos años con la fotógrafa Annie Leibovitz. Yo sé cómo se llama, le dije, es la autora del libro Sobre Fotografía y su novela En América es uno de mis libros favoritos. Entonces comenzaron los murmullos en la mesa, todos sabíamos por quién preguntaba, pero nadie recordaba el nombre. Es la autora de Cuestión de Énfasis, tiene una novela muy famosa, El Amante del Volcán. Sí, sí, sí, todos sabíamos de quién se hablaba, pero no podíamos recordar su nombre. La del mechón de pelo blanco, aportó alguien más. Antonio Sarabia dijo que nuestro amigo Daniel Mordsinski había sido el único fotógrafo presente durante su entierro en Paris. ¿Qué hora es? preguntó Antonio, más de las 11, imposible llamar a Daniel a esa hora. Todos seguíamos intentando recordar su nombre. Entre más tiempo pasaba, peor me sentía conmigo misma: es una de mis autoras favoritas, incluso tengo un libro dedicado por ella para mí. Eso sucede, me dijo Antonio. Y, de repente, alguien lo verbaliza: se llama Susan Sontag. Claro que es Susan Sontag (todos parecemos aliviados), y yo me pregunto cómo fue posible que lo olvidara ¿me estaré haciendo vieja? No, todavía no. No tengo excusa. Nada me queda más que pedirle una disculpa pública, donde quiera que ella esté espero que la acepte.  Sigue leyendo

ÁNGELES MASTRETTA DE SU LIBRO “MUJERES DE OJOS GRANDES”

Tía Pilar y tía Marta se encontraron una tarde varios años, hijos y hombres después de terminar la escuela primaria. Y se pusieron a conversar como si el día anterior les hubieran dado el último diploma de niñas aplicadas.

La misma gente les había transmitido las mismas manías, el mismo valor; los mismos miedos. Cada una a su modo había hecho con todo eso algo distinto. Las dos de sólo verse descubrieron el tamaño de su valor y la calidad de sus manías, dieron todo eso por sabido y entraron a contarse lo que habían hecho con sus miedos.

La tía Pilar tenía los mismos ojos transparentes con los que miraba el mundo a los once años, pero tía Marta encontró en ellos el ímpetu que dura hasta la muerte en la mirada de quienes han pasado por un montón de líos y no se ha detenido a llorar una pena sin buscarle remedio. Sigue leyendo