UNA CRUZA KAFKA

Tengo un animal curioso, mitad gatito, mitad cordero. Es una herencia de mi padre. En mi poder se ha desarrollado del todo; antes era más cordero que gato. Ahora es mitad y mitad. Del gato tiene la cabeza y las uñas, del cordero el tamaño y la forma; de ambos los ojos, que son huraños y chispeantes, la piel suave y ajustada al cuerpo, los movimientos a la par saltarines y furtivos. Echado al sol, en el hueco de la ventana, se hace un ovillo y ronronea; en el campo corre como loco y nadie lo alcanza. Dispara de los gatos y quiere atacar a los corderos. En las noches de luna su paseo favorito es la canaleta del tejado. No sabe maullar y abomina de los ratones. Horas y horas pasa en acecho ante el gallinero, pero jamás ha cometido un asesinato.
Lo alimento a leche; es lo que le sienta mejor. A grandes tragos sorbe la leche entre sus dientes de animal de presa. Naturalmente es un gran espectáculo para los niños. La hora de visita es los domingos por la mañana. Me siento con el animal en las rodillas y me rodean todos los niños de la vecindad. Seguir leyendo

BENEDETTI ENTREVISTA

Sin  tregua,

entrevista de Gilio a Mario Benedetti,

www.pagina12.com.arPor María Esther Gilio

Me gustaría que empezaras por recordar tu vida en el momento en que escribiste La tregua. ¿Por qué esa historia difícil de imaginar en un escritor joven? ¿Qué edad tenías cuando la escribiste?

–No tan joven. Ya estaba casado. Tendría 25.

Hoy estarías saliendo de la adolescencia. ¿Cómo fue, entonces, que se te ocurrió esa historia?

–Yo trabajaba en las oficinas de Piria, donde estuve 15 años. Entré como pinche y llegué a gerente. En una época tenía tres empleos, y Luz también trabajaba. Claro que entonces uno podía conseguir los tres empleos. En un momento, siendo yo oficial de contaduría, mi jefe, viudo desde hacía un tiempo –un tipo muy bien, muy macanudo y muy calmo–, empezó a comportarse con una alegría de vivir que en él era desconocida. Un día yo le digo “Pero, don Diego, ¿qué le pasa que está tan bien últimamente?”.

El, para vos, era un viejo. ¿Qué edad tiene Santomé?, ¿cincuenta? Seguir leyendo

LA LAGUNA DEL » NO ME GUSTA» MA INÉS FALCONI

A los habitantes de la Laguna del «No me gusta», nunca les gustaba nada.

 Era una laguna poblada de bichitos malhumorados: había sapos caprichosos, ranas con rabietas, caracoles con caras largas y patos con pataletas.

A ellos, todo les parecía mal. Vivían trompudos y pataleando el suelo.

 Si salía el sol, protestaban:

 – ¡Ufa! ¡El sol!…-decían las ranas con rabietas.

– ¡No me gusta el sol!- rezongaban los sapos caprichosos.

-El sol me aburre…-se quejaban los caracoles con caras largas.

-Que llueva, mejor- pedían los patos haciendo pataletas. Seguir leyendo