ESCRIBIR ES DEJAR DE SER ESCRITOR POR ENRIQUE VILA MATAS


Muchas veces me he visto Obligado A CONTESTAR a la pregunta de por qué escribo Al principio, Cuando era muy joven y tímido, utilizaba la breve respuesta que daba André Gide A Esa pregunta y contestaba: «Escribo para que me lean».

Casarse con una Jeanne Moreau no es fácil, tampoco lo es ser realmente un escritor. Por Aquellos días, Yo tenía una vaga idea de que no era sencillo ni una cosa ni la otra, pero no sabia hasta qué punto eran dos cosas muy complicadas, sobre todo la de ser escritor

Yo vi La noche y empecé a adorar la imagen pública de esos seres A LOS que llamaban escritores. Me gustaron, en un primer momento, Boris Vian, Albert Camus, Scott Fitzgerald y André Malraux. Los cuatro por su Fotogenia, no por lo que hubieran escrito. Cuando mi padre me preguntó qué carrera estudiar PENSABA-E1 callada Tenía la ilusión de que yo quisiera ser abogado-, le dije que PENSABA ser como Malraux. Recuerdo la cara de estupor de mi padre, Y también recuerdo lo que entonces me dijo: «Ser Malraux no es una carrera, eso no se estudia en la universidad».

Hoy sé muy bien por qué deseaba ser como Malraux. Porque ese escritor, además de Tener una expresión de hombre curtido, se había construido una leyenda de aventurero y de hombre no Reñido con la vida, esa vida que Yo tenía por delante ya la que no Quería Renunciar Lo que en esos días yo no sabia que para ser escritor había que escribir, y además escribir como mínimo muy bien, era algo para lo que hay que armarse de valor y, sobre todo, de una paciencia infinita, esa paciencia que supo describir muy bien Oscar Wilde: «Me pasé toda la mañana corrigiendo las pruebas de uno de mis poemas, y una coma del todo. Por la tarde, volví a ponerla ».

Todo esto lo explicó muy bien Truman Capote en su célebre prólogo a Música para camaleones Cuando dijo que un día Comenzó a escribir sin saber que se había encadenado de por Vida a un noble pero implacable amo: «Al principio Fue muy divertido. Dejó de serlo Cuando averigüé la diferencia entre escribir bien y mal escribir, y luego hice otro descubrimiento más alarmante Todavía: la diferencia entre escribir bien y el verdadero arte, es sutil pero brutal. »

Así pues, yo en esos días no sabia que para ser escritor había que escribir, y además había que escribir como mínimo muy bien. Pero es que, por no saber, ni Sabía qué Renunciar preciso una era notable una Porción de vida si se Quería realmente escribir Por no saber, ni Sabía qué escribir, en la Mayoría de los casos, significa entrar Formar a parte de una familia de topos que Viven en unas galerías interiores trabajando día y noche. Por no saber, ni Sabía que iba a acabar Siendo escritor, pero un tipo de escritor alejado de la figura de Malraux, pues me Esperabán aventuras, pero más del lado de la literatura que de la vida.

Pero escribir vale la pena, no conozco nada más atractivo que la actividad de escribir, Aunque, al mismo tiempo haya que pagar cierto tributo por ese placer. Porque es un placer y es-como decía Danilo Kis-elevación: «La literatura es elevación. No inspiración, les ruego. Elevación. Joyceana Epifanía. Es el instante en que se tiene la impresión de que, en toda la nulidad del hombre y de la vida, hay de todos modos unos cuantos momentos privilegiados, que Aprovechar que hay. Es un don de Dios o del diablo, poco importa, pero un don supremo ».

Hoy en día, con el auge de la nueva narrativa española, se dan entre nosotros dos tipos de escritores jóvenes, de escritores principiantes: por una parte, los que estan no ignoran que se Trata de un oficio duro y paciente, un oficio en el Que se avanza en tinieblas y le obliga un uno a jugarse la vida, un arriesgar (como decía Michel Leiris) la vida como lo hace un torero, por otra parte, están los que ven en la literatura una carrera y buscan el dinero y la fama como primer Objetivo de su trabajo.

No tengo alma de predicador y, además, no quiero desanimar Ni a unos ni a otros, de modo que citare de nuevo a Oscar Wilde, citare ese consejo que le dio un un joven al que le habían dicho que debía comenzar desde abajo: « No, empieza desde la cumbre y siéntate arriba. lo dijo de otra forma »Gabriel Ferrater:« Un escritor es como un artillero. Condenado está, lo sabemos todos, a caer un poco más abajo de su meta. Por ejemplo, si yo pretendo ser Musil y caigo un poco más abajo, pues ya es bastante más arriba. Pero si pretendo ser como un autor de cuarta fila … »

Un escritor Debe Tener la máxima ambición y saber que lo importante no es la fama o el ser escritor sino escribir, encadenarse de por Vida a un noble pero implacable amo, un amo que no hace Concesiones y Que a los verdaderos escritores los lleva por el Camino de la Amargura, como muy bien se aprecia en frases como esta de Marguerite Duras: «Escribir es Intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos».

Plantearse escribir es adentrarse en un espacio peligroso, Porque se entra en un oscuro túnel sin final, jamás Porque se llega a la Satisfacción plena, nunca se llega a escribir la obra perfecta o genial, y eso produce la más grande de las desazones. Antes se aprende a morir que a escribir. Y es que (como dice Justo Navarro) ser escritor, Cuando ya se sabe escribir, es Convertirse en un extraño, en un extranjero: tienes que empezar un traducirte a ti mismo. Escribir es Hacerse pasar por otro, escribir es dejar de ser escritor o de querer parecerte una Mastroianni para simplemente escribir, escribir lo que escribirías si escribieras. Es algo terrible pero que recomiendo a todo el mundo, Porque escribir es corregir la vida-Aunque sólo corrijamos una sola coma al día-, es lo único que nos protege de las heridas Insensatas y golpes absurdos que nos da la horrenda vida auténtica (DEBIDO Su carácter de una horrenda, el tributo qué debemos pagar para escribir y Renunciar a parte de la vida auténtica no pues es tan duro como podría pensarse) o bien, como decía Italo Svevo, es lo mejor que podemos hacer en esta vida y, precisamente por ser lo mejor, deberíamos desear que lo hiciera todo el mundo: «Cuando todos COMPRENDAN con la claridad con que yo lo hago, todos escribirán. La vida Será literaturizada. La mitad de la humanidad se dedicará a leer ya estudiar lo que la otra mitad de la humanidad habrá escrito. Y el recogimiento ocupará la parte el alcalde del tiempo Que Será Así arrebatado a la verdadera vida horrible. Y si una parte de la humanidad se rebelase y se negase a leer las lucubraciones de los demás, mucho mejor. Cada uno se leería a si mismo ».

Leyendo a los otros oa Nosotros Mismos, poco margen veo yo para Estallidos bélicos y mucho en cambio para la Capacidad de las Naciones Unidas para hombre Respetar los derechos de otro hombre, y viceversa. Nada menos agresivo que un hombre que baja la vista para leer un libro que tiene en sus manos. Habría que partir a la búsqueda de ese recogimiento universal. Se me dirá qué se trata de una utopía, pero sólo en el futuro todo es posible.

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