UN PUENTE SOBRE EL DRINA DE IVO ANDRIC.. FRAGMENTO


«Todo estaba listo: había un poste de roble, de unas cuatro archinas (medida turca que equivale a 66 cm), puntiagudo, herrado en un extremo, delgado y afilado y untado de sebo. En los andamios habían sido clavadas unas cuantas estacas entre las cuales debía fijarse el poste; había también un mazo de madera para clavar y martillear el poste; había cuerdas y todo lo necesario.

[…]

»Cuando se ordenó a Radislav que se tendiese, dudó un momento; después, sin mirar ni a los zíngaros ni a los guardianes, como si no existiesen, se acercó a Plevliak, a quien, como si fuese alguno de los suyos, y empleando un tono confidencial, le dijo en voz baja y sorda: “Por este mundo y por el otro te pido que me escuches: hazme la gracia de atravesarme de modo que

no sufra como un perro.”

[…]

»El campesino se tumbó boca abajo, tal como le habían ordenado. Los zíngaros se aproximaron y le ataron primero las manos a la espalda y después le ligaron una cuerda alrededor de los tobillos. Cada uno tiró hacia sí, separándole ampliamente las piernas. Entre tanto, Merdjan colocaba el poste encima de dos trozos de madera cortos y cilíndricos, de modo que el extremo quedaba entre las piernas del campesino. A continuación, sacó del cinturón un cuchillo ancho y corto, se arrodilló junto al condenado y se inclinó sobre él para cortar la tela de sus pantalones en la parte de la entrepierna y para ensanchar la abertura a través de la cual el poste penetraría en el cuerpo. Aquella parte del trabajo del verdugo que, sin duda, era la más desagradable, fue invisible para los espectadores. Tan sólo pudieron apreciar el estremecimiento del cuerpo a causa del picotazo breve e imperceptible del cuchillo, y, luego, cómo se erguía a medias, cual si tratase de levantarse

para volver a caer pronto, golpeando sordamente el entarimado. No mas hubo terminado, el zíngaro dio un ligero salto, tomó del suelo el mazo de madera y se

puso a martillear la parte inferior y roma del poste, con lentitud y mesura. A cada dos martillazos, se detenía un momento y miraba, primero,  al cuerpo en el que el poste se iba introduciendo, y, después, a los dos zíngaros, exhortándolos a que tirasen con suavidad y sin sacudidas.

El cuerpo del campesino, con las piernas separadas, se convulsionaba instintivamente; a cada mazazo,

la columna vertebral se plegaba y se encorvaba, pero las cuerdas mantenían la tensión y obligaban al condenadoa enderezarse.

[…]

»El zíngaro, a cada dos mazazos, se dirigía al cuerpo tendido, se inclinaba, examinando si el poste avanzaba en buena dirección y, cuando se había cerciorado de que ningún órgano vital estaba herido, volvía a su sitio y continuaba su tarea.

[…]

»Durante un momento, cesaron los mazazos. Merdjan había observado que en el vértice del omóplato derecho los músculos se ponían tensos y la piel se levantaba. Se acercó rápidamente y, en aquel lugar ligeramente hinchado, hizo un incisión en forma de cruz. Por el corte empezó a correr una sangre pálida, primero en pequeña cantidad, luego a borbotones. Aún dio dos o

tres mazazos, ligeros y prudentes, y por el sitio en el que acababa de hacer el corte apareció la punta herrada del poste. Continuó todavía unos minutos martilleando, hasta que la punta del palo alcanzó la altura de la oreja derecha. Radislav estaba empalado en el poste de igual modo que se ensarta un cordero en el asador, con la diferencia de que a él no le salía la punta por la boca,

sino por la espalda, no habiendo interesado gravemente ni los intestinos ni el corazón ni los pulmones.

[…]

»Los dos zíngaros dieron la vuelta al cuerpo entumecido y se pusieron a atarle las piernas a la parte inferior del poste. Mientras tanto, Merdjan observaba aquel rostro que, en un abrir y cerrar de ojos, se había hinchado, ensanchándose, haciéndose más grande. Tenía los ojos abiertos de par en par, inquietos; pero los párpados permanecían inmóviles, la boca abierta, los labios rígidos y contraídos, los dientes apretados. Aquel hombre no podía controlar ya algunos de los músculos de su cara, que, por esta circunstancia, parecía una máscara. Sin embargo, su corazón latía sordamente y los pulmones mantenían una respiración corta y acelerada. Los verdugos levantaron el poste. Merdjan les gritaba que tuviesen cuidado y que no sacudiesen el cuerpo; él mismo ayudaba en la operación. Fijaron la base del poste entre dos vigas y lo aseguraron con

grandes clavos; a continuación, y a la misma altura,clavaron igualmente un tarugo de madera al poste y a las vigas. Una vez terminada la tarea, los zíngaros se apartaron un poco, yendo a reunirse con los guardianes, y, en el espacio vacío, quedó solo, elevado a una altura de dos archinas, enderezado, con el pecho hacia adelante y desnudo hasta la cintura, el hombre empalado. Desde lejos se vislumbra que, a través del cuerpo, pasaba el poste al que estaban atados sus tobillos, mientras los brazos lo estaban a la espalda.» El hombre «que había organizado el complot y la resistencia y se había atrevido a sabotear las obras» oficiales, permanecería vivo y consciente cuatro horas después de la ejecución de la sentencia de empalamiento. Sólo a la mañana siguiente expiraría.

 Acaso este largo, pormenorizado y vivo relato de Ivo Andric, Un puente sobre el Drina, nos sitúe ante una de las formas históricas de ejecución más crueles, más atroces y espeluznantes

que puedan imaginarse. Este fragmento es terrorífico porque es real, porque la barbarie puede estar a la vuelta de la esquina, y porque uno mismo puede fácilmente ser una víctima. (¿No

decían que eras raro? Todos los raros son peligrosos. ¿Te imaginas pasar toda la noche empalado y consciente? ¿O que te quemen vivo, lentamente?) Esta barbarie no está lejos, ni en el tiempo ni en el espacio.

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5 comentarios

  1. :O Y yo que comencé el libro me había parecido, en aquel entonces, poco apetecible, sobrante de descripciones inútiles y carentes de la lírica que constantemente atrae mi atención, indudablemente creo que vale la pena que busque mi volumen y le de una desempolvada. Pero no se si este de ánimos para leer una historia como esa.

    • hola, estarías en posibilidades de proporcionarme ese libro?… realmente te lo agradecería, me URGE mucho…

      • Estimado lector, los fragmentos dellibroson tomados de la red. Pero no es dificil que puedas conseguirlo… un abrazo

      • Si alguno de ustedes me podría asesorar en la búsqueda de este libro se lo agradecería en sobremanera… saludos!!

      • Solo pon el autor en el google y te saldra


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