LOS NADIES DE EDUARDO GALEANO

Los nadies

http://elviajeliterario.wordpress.com/2010/04/06/los-nadies/#comment-83

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

PARA ESCUCHAR

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Eduardo Galeano

Arreola y el género varia invención de FELIPE VÁZQUEZ

http://criticabuap.blogspot.com/2009/06/arreola-y-el-genero-varia -invencion.html

INTRODUCCIÓN

Hay autores que, desde su primer libro, incluyen las líneas formales de lo que será su escritura. En ese movimiento inicial de formas literarias asoman las facetas, los rasgos, las fallas y las tensiones que habrán de dar cuerpo a una obra. El primer libro aparece como una piedra fundacional donde, por un lado, es evidente la convergencia de tradiciones literarias y, por el otro, se percibe el devenir de una escritura que sólo estaremos en condiciones de evaluar con amplitud cuando se haya desplegado en un horizonte de comprensión, cuando se haya intersectado en las redes escriturales de su tiempo y condicione el devenir de un continuum literario. Ejemplo de este linaje fue Juan José Arreola, quien desde Varia invención (1949),[1] su primer libro, decidió que su escritura debía ser una hibridación de géneros, un diálogo con tradiciones literarias diversas y un espacio imantado por la poesía. Dicho título, por cierto, le era simpático a Borges —un creador de amplios registros cuya obra influyó de manera decisiva en Arreola—, quien escribió en el prólogo a Cuentos fantásticos: “Un libro suyo, que recoge textos de 1941, de 1947 y de 1953, se titula Varia invención; ese título podría abarcar el conjunto de su obra.”[2] Coincido con el autor de Ficciones, pues creo que analizar esa acuñación verbal nos permitirá comprender con cierta amplitud la propuesta literaria del escritor zapotlanense. Sigue leyendo

ANÁLISIS LITERARIO DE “UN PACTO CON EL DIABLO” ARREOLA

 por Luis Quintana Tejera
Art. publicado el 03/06/2009…http://www.critica.cl/html/quintana_03.html

            El relato aparece planteado en un marco de aparente irrealidad que se resuelve al final con la explicación onírica presentada por el focalizador interno fijo, es decir el narrador personaje que al contar la historia explica y perfila sus verdaderos sentimientos. Cual nuevo Fausto y perseguido por la pobreza que no lo autoriza ni siquiera a asistir al cine con su mujer, el personaje se encuentra frente a la pantalla la cual parece funcionar como un espejo que refleja sus propias necesidades e inquietudes. A su lado, el curioso Mefistófeles observa la proyección con marcado interés.

            En el plano intertextual el tema de Fausto se ha repetido a través de la historia literaria de manera insistente y siempre renovada. El mito fáustico que abarca un extenso recorrido legendario, desde el libro popular impreso por Spies en 1587, la adaptación de Widmann en 1599, la insolente y paródica propuesta de Cristopher Marlowe en el Renacimiento inglés, las visiones alemanas de Pfizer (1674) de Meynendem (1725), de Stranitzky (1715) y del propio Bäverle en 1817, pasando por el magistral Goethe y sin olvidar la propuesta de Maximiliam Klinger (1791) arribando en el siglo XX a Thomas Mann —sólo por mencionar algunos de los múltiples planteamientos en torno al acendrado valor inter textual de este tema—, ha representado el ideal de búsqueda personal que se vuelve colectivo gracias al trabajo del símbolo y ha planteado también un paradigma antropológico en donde hunden sus raíces los complicados enfoques que nos muestran a un hombre entregado a la búsqueda científica insaciable, al mismo tiempo que halla en el camino engañosamente metafísico de la magia una respuesta aleatoria, momentánea y fugaz. Sigue leyendo