LA PLAPLA MARIA ELENA WALSH

Felipito Tacatún estaba haciendo los deberes.
Inclinado sobre el cuaderno y sacando un poquito la lengua, escribía enruladas emes, orejudas eles y elegantísimas zetas.
De pronto vio algo muy raro sobre el papel.
-¿Qué es esto?,- se preguntó Felipito, que era un poco miope, y se puso un par de anteojos.
Una de las letras que había escrito se despatarraba toda y se ponía a caminar muy oronda por el cuaderno. Sigue leyendo