EL GRAN SUEÑO DEL PASTOR DE MARIO BUNGE


http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1269252

Timber era un reputado pastor australiano. Era vigoroso, ágil, listo y apuesto. Tenía buen carácter y era serio y estoico, como casi todos los de su oficio. Estaba siempre tenso y vigilante, incluso al lado de Kevin, su mejor amigo.

A un pastor no se le ocurriría distraerse escuchando música mientras camina, como lo hacen tantos jóvenes hoy día. El buen pastor no necesita que se le entretenga en todo momento: está siempre en guardia. Y no le asusta quedarse solo. No se teme a sí mismo. Pasado su duro aprendizaje, Timber fue puesto a cargo de un numeroso rebaño de ovejas de lana altamente cotizada. Sus tareas eran evitar que la majada se dispersara y protegerla de los dingos, hermosos perros colorados oriundos de Australia, pero que, evidentemente, aprecian la carne de oveja. (En mis tiempos había una familia de dingos en el Jardín Zoológico de La Plata.)

Cuando lo conocí, Timber ya estaba jubilado y pasaba mucho tiempo dormitando. A menudo tenía sueños agitados. La fantasía más grandiosa que soñó el pacífico Timber fue la Gran Batalla entre Blancos y Rojos. Soñó que una enorme jauría de dingos se encaminaba hacia su rebaño. ¿Qué hacer? Obviamente, hubiera sido inútil intentar oponerle resistencia al Ejército Rojo.

A Timber se le ocurrió organizar la retirada del rebaño, a fin de minimizar las pérdidas del Ejército Blanco. Decidida la estrategia, su problema táctico era escoger el mejor camino para ejecutarla. Tenía tres posibilidades: huir a campo traviesa, internarse en el bosque o vadear el río. Evidentemente, las primeras dos soluciones eran suicidas. Quedaba el río, vadeable por ser de escaso calado y de corriente apacible. Pero estaba infestado de cocodrilos.

Timber eligió el río porque sabía que los dingos temen a los cocodrilos y que las ovejas obedecerían ciegamente sus órdenes. En cuanto dio la orden de marcha, las ovejas se dirigieron al río y lo vadearon. Los cocodrilos se apoderaron de algunas de ellas, pero presumiblemente muchas menos que las que habrían sucumbido si se hubieran quedado.

Esta brillante operación fue muy elogiada por los demás pastores de la región, quienes la apodaron “la Retirada de Timber”. (Me atrevo a conjeturar que Timber no usó la teoría de juegos para concebir su táctica.)

Y aquí terminó el gran sueño de nuestro buen pastor. Timber no podía saber que su maniobra había tenido una precursora famosa: la Retirada de Bagration, ordenada en 1812 por el general en jefe del ejército ruso acosado por el de Napoleón, muy superior en armamento y conocimientos. Aunque esta retirada no fue un triunfo militar en el sentido usual, es recordada como una victoria de la inteligencia y de la compasión, ya que salvó al grueso de las tropas rusas. ¡Qué diferencia con la consigna “vencer o morir”, adoptada por los políticos y los jefes militares para quienes los soldados no son sino carne de cañón y peldaños de ascenso en la carrera!

Tampoco podía saber Timber que el gran León Tolstoi había dejado una descripción inolvidable, por lo vívida (aunque seguramente idealizada), de ese episodio. Según Tolstoi, en su Guerra y paz , el príncipe Piotr Bagration habría contemplado la retirada de sus tropas montado tranquilamente en su caballo, sin dar ninguna otra orden después de la inicial. Sus soldados, creía Tolstoi, estaban siendo barridos por la historia como hojas secas por un vendaval. (¿Eco del fatalismo histórico de Hegel y Marx?)

Es claro que Timber no podía saber esto, porque no había leído historia. Como es común entre los pastores, era analfabeto. Más aún: su vocabulario se limitaba a las pocas palabras que usan los pastores, tales como sheep , food , storm , rain , cold , come , go , watch , sit , down y fetch . En lo que respecta al habla, pues, Timber estaba aún menos equipado que cierto ex presidente norteamericano. Lo que le daba una ventaja: no mentía.

Pero Timber se hacía entender con elocuencia, ya ladrando, ya meneando la cola. Además, como casi todos los miembros de su especie, Timber era muy empático: podía adivinar el estado de ánimo y los deseos de Kevin, su amo, así como las intenciones de las ovejas con ganas de descarriarse. (Como dicen los psicólogos, tenía una “teoría de la mente” muy desarrollada.) Tenía con Kevin una relación casi filial: lo respetaba como la gente de mi generación solía respetar a sus padres, y a su vez lo cuidaba y protegía como a un hijo. Cuando estaban juntos, Timber no le sacaba el ojo de encima, como si Kevin necesitara protección o como si fuera el carnero alfa.

Timber vivió trece años, casi siempre tan feliz como útil. Jamás ladró en vano, ni rengueó de mentira, ni mordió sin provocación. Tampoco hizo perradas. Aunque era disciplinado y austero, Timber no llevó lo que suele llamarse vida de perro. Cuando se sentía mal, recurría a la homeopatía: bebía agua y comía cierto yuyo. (Pero sospecho que, a diferencia de los homeópatas, Timber no contaba con los efectos placebo.) Y cuando deseaba cariño, recurría a Kevin y a su mujer, mi hija Silvia.

Hacia el final de su vida, Timber había quedado sordo, artrítico y desganado. Terminó sin poder caminar, que es la peor humillación que puede sufrir un animal andariego, inquieto y curioso. Compasivos, Kevin y Silvia le pidieron a su veterinario que le aplicase la inyección terminal. Timber murió tranquilo en brazos de sus mejores amigos.

(A propósito, envidio el final de Timber. Y no logro comprender a quienes objetan la eutanasia en humanos, pero la practican con sus mascotas cuando éstas ya no pueden disfrutar de la vida.)

No hubo ceremonia fúnebre, porque ninguno de los tres creía en eso. Para ellos, la muerte no era ni más ni menos que el término de la vida: no era una cosa ni se la puede coimear. Cuando se acaba la vida ya no se puede chumbar.

Ladrido más, ladrido menos, lo que cuenta en la vida es lo que la hemos disfrutado y el bien que hemos hecho a los miembros de nuestra majada. Esta era la ética del pastor Timber. Yo la comparto.

Anuncios

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s