CONVERSACIÓN DE NAVIDAD DE GUADALUPE DUEÑAS

-Ring… Ring… Ring…

-Bueno, ¿quién habla? ¡Ah!, ¿eres tú?

-…?

-No sabes. ¡Un horror!

-…?

-Claro, con la familia. Esa noche no hay quien se salve… ¿Estás solo?… ¿Puedo platicarte, mi vida?

-…

-¡Qué Navidad! ¡Vaya nochecita! ¿Te imaginas?: todas mis hermanas con maridos de diferente tipo y nacionalidad; pero, uniformemente, de mal humor.

-…?

-¡No! Es que nos hemos sugestionado contándonos la historia de que somos muy unidas, y con esta fantasía nos hacemos pedazos, queremos seguir una tradición imaginaria de tardes familiares pasadas al amor de la lumbre, cuando, en verdad, descendemos de gitanos nómadas a quienes enferma saber dónde y cómo van a pasar la noche; pero ninguna se atreve a destruir el engaño, porque están los maridos… Ellos fingen que lo creen y nos enredamos con el ideal más imposible del mundo. Seguir leyendo