MINIFICCIONES DE ALFONSO PEDRAZA PÉREZ


Médico Cirujano (UNAM) Creador del Taller de minificciones de Ficticia, y del blog www.arcaficticia.com donde publica los trabajos del taller.

 

Tríptico: Del Plato a la boca, se cae la sopa.

 

Definición

Del plato a la boca de la botella de tinto (Merlot, cosecha 2001) vuela una mosca (musca domestica).

De la hornilla al fregadero la madre (ama de casa hacendosa, 40 años, religiosa a morir) prepara el puchero

Del metro (transporte urbano subterráneo) a la estación de autobuses corre una niña (14 años, hasta ese momento estudiante) en busca de si misma.

Del sujetapapeles del refri (20 pulgadas, sin escarcha y con fábrica de cubitos) cae al suelo una nota (letra casi infantil, con un adiós y un ruego).

De las manos resbala la olla y al suelo se cae la sopa (pasta de sémola de grano duro).

 

Fuga en Se-Mo-La

 

Del plato a la boca viene, va y viene, con un ritmo cadencioso, la cuchara. Sin importar que el plato esté vacío desde hace mucho va, viene y va. Y sobre la mesa, derramada gota a gota, por los bordes se cae la sopa.

 

 Hágase, señor, tu voluntad

 

Del plato a la boca, directamente y sin utensilio alguno, el hombre pretende engullir su comida.

Así, al inclinarse a tomar la bandeja entre las manos, hace una reverencia a la tierra que le alimenta. Y al apurar la vasija, poco a poco eleva la cabeza y las manos en señal de gratitud, al cielo que le provee.

Pero lo importante: de esa forma no se cae la sopa.

 

 

Tríptico: Feelings

 

Feelings

Un cañón de pistola bajo la mandíbula me inyectó el reptil. Sentí su frío y viscoso cuerpo deslizarse veloz dentro de todo el mío. Aceleró mi corazón. Oprimió pulmón y genitales. Rebotó desde el culo hasta el estómago colmando de un humor a cloaca mi boca seca.

—No voltees que te lleva la chingada —tronó una voz en mi oído izquierdo y quedé paralizado de pavor gran rato, hasta que no sentí su presencia.

Me quedé con el cuello ardiendo, los bolsillos vacíos, los pantalones mojados y preñado de su simiente que nunca podré dar a luz.

 

Feelings II

 

Días y noches de llanto incesante por el dolor que le causa un tumor cerebral; mi hijo yace en esta cuna de hospital, con la cabecita apoyada sobre duras bolsas de hielo. Misericordia llega en forma de un delicado almohadón de lino, relleno de plumón de oca y con aroma a jazmín. Lo tomo y presiono sobre su carita hasta que cesan sus quejas.

 

Feelings III

 

La música de una flauta trémula, lenta y cadenciosa a ratos; logró callar el murmullo de la gente en ese tugurio. Un frío cosquilleo, junto con cientos de miradas lujuriosas, subió por sus piernas y provocó el inicio el inicio de un vaivén casi infantil, como lo era también su voz. Trató de alejarse de las muchas manos que al tocar su cuerpo frágil, le marcaban de suciedad y lodo.

Yo, que la conocía, noté en su cara el sufrimiento de quien en la vida juega un papel distinto al que le place. Y no estaba equivocado. Lloró y cantó su lamento por que mañana volvería conmigo sin el valor suficiente para continuar con esa nueva y maravillosa sensación que estaba experimentando

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1 comentario

  1. Alfonso: me quedo con el feelings II. Muy bueno. Final contundente.


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