LA OBRA DE ARTE DE ANTON CHÉJOV


http://revista-realidades-y-ficciones.blogspot.com/2010/08/realidades-y-ficciones-n-1-literatura-y_8724.html

Sacha Smirnov, hijo único de madre, entró con mustio semblante en el consultorio del doctor Kochelkov. Debajo del brazo llevaba un paquete envuelto en el número 223 de Las Noticias de la Bolsa.
–Hola, amiguito –lo saludó el médico–. ¿Cómo nos encontramos hoy? ¿Qué se cuenta de bueno?
Sacha empezó a parpadear y, llevándose la mano al pecho, dijo con voz temblorosa:
–Iván Nikolaevich, mi madre me rogó que lo saludara en su nombre y le diera las gracias… Soy el único hijo de mi madre, y usted me salvó la vida… Usted me ha curado de una grave enfermedad y no sabemos cómo agradecérselo…
–Está bien, está bien, amiguito –lo interrumpió el doctor lleno de satisfacción–. Sólo hice lo que cualquier otro hubiera hecho en mi lugar.
–Soy el único hijo de mi madre… Somos gente humilde y no podemos pagarle su trabajo… Por eso mismo estamos muy avergonzados… Sin embargo, mamá y yo, el único hijo de mi madre… le rogamos encarecidamente se digne aceptar, en señal de agradecimiento, esto que… es un objeto muy valioso, de bronce antiguo…, una obra de arte.
–¿Para qué se han molestado? No hacía falta –interrumpió el doctor frunciendo el ceño.
–No, no puede usted negarnos este favor –prosiguió murmurando Sacha, mientras desataba el paquete–. No lo rechace. Si lo hace, nos ofenderá a mi madre y a mí. Es una cosa magnífica, de bronce antiguo… Pertenecía a mi difunto padre y la guardábamos como recuerdo, casi como una reliquia… Mi padre se dedicaba a comprar bronces antiguos para revenderlos a los coleccionistas. Ahora mi madre y yo seguimos haciendo lo mismo.
Sacha acabó de desenvolver el objeto y lo colocó triunfalmente sobre la mesa. Era un candelabro de bronce antiguo, no muy grande pero de admirable labor artística. Se trataba de un grupo de dos mujercitas completamente desnudas y en unas posturas que no puedo describir, tanto por falta de valor como del necesario temperamento. Las figuritas sonreían con coquetería y parecía que, de no mediar la obligación de sostener las palmatorias, habrían saltado de buena gana del pedestal y armado una juerga tan escandalosa que avergonzaría al lector más desfachatado.
El doctor echó una mirada al regalo y, rascándose la oreja, emitió un sonido inarticulado tras un gesto preocupado e inseguro:
–Sí, en verdad, es una obra de arte… Pero… es demasiado… Eso no es precisamente un escote… Bueno, Dios sabe lo que es. Digamos que su expresión es… demasiado franca.
–¿Pero por qué lo considera usted de ese modo?
–Porque ni el mismo diablo en persona hubiera podido inventar nada más indecente… Amiguito, colocar esto encima de una mesa sería como manchar toda la casa.
–Qué manera tan rara tiene usted de considerar el arte, doctor –exclamó Sacha, ofendido–. Pero mírelo usted bien. Es una verdadera obra de arte. Hay aquí tanta gracia y hermosura que el alma se eleva a las regiones inmortales y uno olvida todo lo terrenal. Hace acudir lágrimas a los ojos. ¡Fíjese cuanta vida, qué ligereza, cuánta expresión!
–Todo eso lo comprendo muy bien, querido –lo interrumpió el doctor–. Pero, amiguito mío, soy padre de familia, aquí vienen mis hijitos, entran señoras…
–Claro, para el vulgo –dijo Sacha– esta obra de arte acaso tenga otro significado… Pero usted, doctor, está muy por encima del vulgo. Además, rehusándonos este presente, nos ofenderá a mi mamá y a mí… Soy el único hijo de mi madre, usted me salvó la vida… Le entregamos la cosa más preciosa que tenemos. Lo único que siento es no tener la pareja de este candelabro.
–Ay, amigo mío. Se lo agradezco mucho. Mis expresiones de cariño a su mamá, pero en serio, póngase en mi lugar: mis chicos juegan aquí, vienen señoras… Pero, en fin… qué se le va a hacer. ¡Déjelo! De todos modos, no lograría hacerle comprender mi situación.
–No hay más que hablar –exclamó Sacha muy alegre–. Ponga el candelabro aquí, al lado de este jarrón. Lástima que no tenga la pareja. Sí, es una verdadera pena. Bueno… adiós, doctor.
Al irse Sacha, el doctor estuvo un buen rato rascándose la nuca con aire pensativo.
“No hay duda de que se trata de una obra de arte –decía para sí–, y sería una pena tirarlo. Pero tampoco puedo tenerla en casa… ¡Vaya problema! ¿A quién podría regalársela?”
Después de mucho cavilar, se acordó de un buen amigo, el abogado Ujov, con quien se sentía en deuda por una causa que le había hecho ganar.
“¡Perfecto! –decidió el doctor–. Como amigo, no querrá aceptarme dinero pero igual tendré que hacerle un regalo. Voy a llevarle ahora mismo este condenado candelabro. Además, él es soltero y algo calavera.”
Y, sin esperar más, se vistió enseguida, envolvió el candelabro y se fue a la casa de Ujov.
–¡Hola, amigo! –exclamó al entrar–. Me alegro de haberte encontrado en casa. Vine a darte las gracias por el trabajo que te tomaste conmigo… Y ya que no quieres aceptar mi dinero, no podrás impedir que te regale este objeto. Fíjate… ¿no es admirable?
Al ver el candelabro, Ujov se quedó encantado.
–Vaya, vaya, una joya –dijo riendo–. Ni el mismo demonio sería capaz de inventar algo mejor. ¡Soberbio! ¡Magnífico! ¿Dónde la encontraste?
Sin embargo, después de entusiasmarse tanto, Ujov echó una mirada temerosa a la puerta y dijo:
–La verdad, es increíble, pero llévatela… No puedo aceptarla.
–¿Por qué? –dijo asustado el doctor.
–Porque mi madre suele venir a casa… y también los clientes… Y, además, delante de la criada –te confieso– me daría vergüenza.
–¡Qué! No te atreverás a hacerme este desaire, eh, –exclamó el doctor, gesticulando–. Sería muy feo de tu parte. Además, es una obra de arte… Fíjate qué movimiento… fíjate cuánta expresión. No, no. Ni lo quiero oír, me ofenderías.
–Si al menos llevasen unas hojitas…
Pero el doctor ya no lo escuchaba. Movió la mano en señal de despedida y contento se marchó. Volvió a casa encantado de haberse librado de semejante carga.
Ya solo, el abogado se quedó contemplando el candelabro. Le dio vueltas y más vueltas, palpándolo por todos lados, y, al igual que su dueño anterior, estuvo cavilando largo rato sobre qué haría con el regalo.
“Es una obra de arte magnífica –pensaba–, sería una lástima tirarla. Pero tampoco puedo tenerla aquí. Lo mejor será regalarla a alguien… ¿Y si se la llevara esta noche al cómico Schaschkin. A ese sinvergüenza le gustan los objetos de esta clase y, además, hoy tiene un festival benéfico.”
Aquella misma tarde y envuelto en un papel, el candelabro fue enviado al cómico Schaschkin.
El camarín del artista estuvo lleno toda la tarde. A cada instante entraban hombres y más hombres a contemplar el regalo. Desde afuera sólo se oía una mezcla de chillidos y de risas parecidas a relinchos. Cuando alguna de sus compañeras artistas se acercaba a la puerta y preguntaba si podía entrar, inmediatamente se oía la voz ronca del cómico que contestaba:
–No chica, no. Me estoy vistiendo.
Después de la función, el cómico decía muy preocupado, encogiéndose de hombros y frotándose nervioso las manos:
–¿Y qué haré con esta porquería? Vivo solo, sí, pero igual a casa no puedo llevarlo… Allí recibo artistas. Si fuera una fotografía, podría esconderla en el cajón de la mesa, pero esto…
–¡Véndala, señor! –le aconsejó el peluquero, mientras lo ayudaba a vestirse–. Aquí cerca vive una vieja que compra antigüedades… Vaya, pregunte usted por la Smirnova. Todo el mundo la conoce.
Y el cómico siguió el consejo.
Dos días después, el doctor Kochelkov estaba sentado en su consultorio con la cabeza entre las manos, pensando en los ácidos biliares, cuando de repente se abrió la puerta y entró Sacha Smirnov. Toda su figura resplandecía de felicidad. Llevaba en las manos algo envuelto en papel de periódico.
–Doctor –dijo jadeante–. ¡Imagínese usted qué alegría! Hemos encontrado la pareja de su candelabro… Mi madre está tan contenta…, soy el único hijo de mi madre, y usted me salvó la vida.
Y Sacha, temblando de emoción, colocó delante del doctor el candelabro. El médico abrió la boca, intentó decir algo, pero no pudo: su lengua estaba paralizada.
Anuncios

2 comentarios

  1. Me gUst0
    (siiio)

  2. Hey very nice site!! Guy .. Beautiful .. Amazing .. I will bookmark your site and take the feeds additionally?

    I am glad to find so many useful info here within the post, we’d like work out extra strategies on this regard, thank you for sharing. . . . . .


Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s