LA PALABRA NOVOKOV

La edición de los ´Cuentos completos´ (Alfaguara) de Nabokov traduce por primera vez al español este relato que apareció en ruso en 1923
La nueva edición de los Cuentos completos (Alfaguara) de Vladimir Nabokov incluye dos inéditos en español: La palabra y Natasha. Dimitri Nabokov, el hijo del escritor y traductor de los relatos del ruso al inglés, conoció La palabra en el 2005. Publicado en 1923 en Rul´,revista del exilio ruso en Berlín, se trata, dice, de un relato tan emocional que antes de traducirlo tuvo que acallar dudas sobre su autenticidad. Era el segundo relato que Nabokov había publicado, el primero tras el asesinato de su padre en 1922. En cuanto a Natasha,de 1924, consignado a los archivos de la biblioteca del Congreso, Dimitri cuenta que en el 2006 el estudioso Andrei Babikov le convenció de que debía ser rescatado.

Por: Vladimir Nabokov

Barrido del valle de la noche por el genio de un viento onírico, me encontré al borde de un camino, bajo un cielo de oro puro y claro, en una tierra montañosa de extraordinaria naturaleza. Sin necesidad de mirar, sentía el brillo, los ángulos y las múltiples facetas de aquellos inmensos mosaicos que constituían las rocas, de los precipicios deslumbrantes, y el destello de innumerables lagos que me miraban como espejos en algún lugar abajo en el valle, tras de mí. Mi alma se vio embargada por un sentido de iridiscencia celestial, de libertad, de grandiosidad: supe que estaba en el Paraíso. Y sin embargo, dentro de esta mi alma terrenal, surgió un único pensamiento mortal como una llama que me traspasara – y con qué celo, con qué tristeza lo preservé del aura de aquella gigantesca belleza que me rodeaba-.Ese único pensamiento, esa llama desnuda de sufrimiento puro, no era sino el pensamiento de mi tierra mortal. Sigue leyendo

DECADENCIA Y CAIDA CHARLES BUKOWSKI

Era un lunes por la tarde en El Diamante hambriento. Sólo había dos personas, Mel y el camarero. Estar en Los Angeles un lunes por la tarde es como estar en ninguna parte (incluso estar en Los Angeles un viernes por la noche es como estar en ninguna parte; pero más todavía un lunes por la tarde). El camarero, que se llamaba Carl, bebía de algo que tenía debajo de la barra, y estaba allí, frente a Mel, que se encontraba lánguidamente acodado sobre una rancia y pálida cerveza.

-Tengo que contarte una cosa -dijo Mel.

-Adelante -dijo el camarero.

-Bueno, la otra noche me llamó por teléfono un tipo con el que trabajé en Akron… Se quedó sin trabajo, por la bebida, y se casó con una enfermera y la enfermera lo mantiene. No me gustan demasiado esos tipos…, pero ya sabes cómo es la gente, se cuelgan de ti.

-Si -dijo el camarero.

-Pues el caso es que me telefoneó… Oye, ponme otra cerveza. Esta mierda sabe a rayos. Sigue leyendo