EL HOMBRE MUERTO CRÍTICA SEYMOR MENTON

El primer cuento mágicorrealista:
“El hombre muerto” (1920) de Horacio Quiroga1 SEYMOR MENTON

Aunque Horacio Quiroga se conoce como criollista por antonomasia, también merece el honor de haber escrito tal vez el primer cuento mágicorrealista, no sólo de la América Latina sino del mundo entero. Publicado por primera vez el 27 de junio de 1920 en el diario porteño La Nación, “El hombre muerto” comparte varios rasgos con la pintura mágicorrealista europea y norteamericana que irrumpe hacia 1918 como reacción contra el expresionismo. Por ejemplo, veamos el cuadro pintado en 1928 por el alemán Franz Radziwill, Accidente fatal de Karl Buchstätter. Aunque se trata de la muerte de un famoso piloto alemán, cuyo avión ya empezó a caer, el cuadro no tiene nada de dramatismo. El avión más bien parece suspendido en el centro del cielo en la parte superior del lienzo sin llamas ni humo. No se turba en absoluto la tranquilidad del paisaje rural pintado con una gran precisión en la parte inferior. Seguir leyendo

LA EVASIÓN DE K.MANFIELD COMENTADO POR ELBA ALICIA MACHADO

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A la hora de elegir un relato pienso siempre en vos y me pregunto si te parecerá interesante, o si dejarás de leerlo porque te aburre. Evidentemente este es un riesgo que tengo la obligación de correr. Tal vez no hayas oído hablar de Katherine Mansfield, cuyo nombre real fue Kathleen Beauchamp y es posible que yo la haya elegido, porque muchos de los que no pertenecen al medio literario, no la conocen. A esta escritora le aceptaron su primer relato a los nueve años, y a esa misma edad ganó el primer premio de redacción de la escuela de la aldea, en su Nueva Zelanda natal. Pero en 1913, cuando ya no tenía dudas acerca de su vocación de escritora, envía a varios editores su cuento “Algo infantil pero muy natural” y fue rechazado por todos. Sus libros no despertaron gran interés hasta que en 1920 aparece Felicidad y luego con Fiesta en el Jardín publicado en 1922, fue considerada la autora inglesa de relatos, más destacada de su generación.

Elegí su cuento “Evasión” que pertenece a Felicidad y otros cuentos y debo decirte que me costó mucho esta elección. Seguir leyendo

EMILIANO PÉREZ CRUZ Y LA VIOLENCIA

En la historia de la literatura mexicana existen grandes y reconocidos autores.

Creadores que gozan de un gran prestigio y un lugar privilegiado dentro de la crítica

literaria, de las aulas universitarias y en los lectores. Son autores prestigiados y su

producción ha sido difundida y objeto de muchos estudios críticos, puesto que, alguno

de sus libros es considerado como una obra fundacional en la narrativa mexicana. Pero

también hay escritores que han hecho aportaciones al discurso literario y no son del

todo valorados. Dentro de esta suerte de escritores “poco conocidos” se encuentra

Emiliano Pérez Cruz.

Las obras de este creador oriundo del Estado de México han sido poco Seguir leyendo

ELENA GARRO POR ELENA PONIATOWSKA

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¡Qué escritor no quisiera tener un biógrafo tan enamorado de su personaje como Patricia Rosas Lopátegui! Su capacidad de entrega no tiene límites. Su admiración se desborda en cada página. Que Elena Garro era una seductora absoluta, queda comprobado en este libro que lleva el escandaloso título de El Asesinato de Elena Garro.

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Elena Garro y Helena Paz, foto tomada del libro Yo soy memoria

Elena Garro fue un ser lleno de contradicciones y enigmas. Para ella nunca hubo medias tintas. ¿Se comió el personaje a la escritora? Elena es un icono, un mito, una mujer fuera de serie, con un talento enorme. A nadie deja indiferente. Impresionó a todos los que la conocieron, marcó con una huella indeleble a quienes la trataron; imposible para su hija Helena Paz vivir y “ser” sin ella. Sin embargo, con su muerte, no ha crecido su leyenda. Quien la sostiene con lealtad admirable es Patricia Rosas Lopátegui, que la envuelve en libros como caricias e insiste en que la recordemos y le rindamos tributo.

Este tercer tomo, El asesinato de Elena Garro que le dedica, Patricia recoge artículos dispersos en revistas y diarios. Sin embargo, habría que asentar que Elena no tiene identidad periodística, es decir, quienes la tratamos la considerábamos una extraordinaria escritora, pero no una periodista. El periodismo no fue su profesión, la literatura sí, y la ejerció en forma maestra. Además de escribir esporádicamente en revistas de poca monta, salvo Siempre! (Sucesos y Revista de América no circulaban), Elena solo escribía (y muy bien) cuando algún acontecimiento suscitaba su indignación. El reparto de la tierra, la miseria de los campesinos, el líder de la cnc, Javier Rojo Gómez y Carlos Madrazo, el ingeniero Norberto Aguirre Palancares, el coprero César del Ángel, fueron sus temas. También escogió escribir sobre Régis Debray y Roberto Fernández Retamar, entre otros. Estos artículos, sin embargo, no añaden un centímetro a su estatura de novelista, cuentista y autora teatral. Seguir leyendo

NOSTALGIA DE JUAN RULFO POR GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

.. http://letras.s5.com.istemp.com/rulfo180202.htm

El descubrimiento de Juan Rulfo -como el de Franz Kafka- será sin duda un capítulo esencial de mis memorias. Yo había llegado a México el mismo día en que Ernest Hemingway se dio el tiro de muerte -2 de julio de 1961-, y no sólo no había leído los libros de Juan Rulfo, sino que ni siquiera había oído hablar de él. Era muy raro. En primer término, porque en aquella época yo me mantenía muy al corriente de la actualidad literaria, y en especial de la novela en las Américas. En segundo término, porque los primeros con quienes hice contacto en México fueron los escritores que trabajaban con Manuel Barbachano Ponce en su castillo de Drácula de las calles de Córdoba, y con los redactores de suplemento literario de Novedades, que dirigía Fernando Benítez. Todos ellos conocían muy bien a Juan Rulfo, por supuesto. Sin embargo, pasaron por lo menos seis meses sin que alguien me hablara de él. Tal vez porque Juan Rulfo, al contrario de lo que ocurre con los clásicos grandes, es un escritor que se lee mucho pero del cual se habla muy poco.

….. Yo vivía en un apartamento sin ascensor en la calle Renán, en la colonia Anzures, con Seguir leyendo

Arreola y el género varia invención de FELIPE VÁZQUEZ

http://criticabuap.blogspot.com/2009/06/arreola-y-el-genero-varia -invencion.html

INTRODUCCIÓN

Hay autores que, desde su primer libro, incluyen las líneas formales de lo que será su escritura. En ese movimiento inicial de formas literarias asoman las facetas, los rasgos, las fallas y las tensiones que habrán de dar cuerpo a una obra. El primer libro aparece como una piedra fundacional donde, por un lado, es evidente la convergencia de tradiciones literarias y, por el otro, se percibe el devenir de una escritura que sólo estaremos en condiciones de evaluar con amplitud cuando se haya desplegado en un horizonte de comprensión, cuando se haya intersectado en las redes escriturales de su tiempo y condicione el devenir de un continuum literario. Ejemplo de este linaje fue Juan José Arreola, quien desde Varia invención (1949),[1] su primer libro, decidió que su escritura debía ser una hibridación de géneros, un diálogo con tradiciones literarias diversas y un espacio imantado por la poesía. Dicho título, por cierto, le era simpático a Borges —un creador de amplios registros cuya obra influyó de manera decisiva en Arreola—, quien escribió en el prólogo a Cuentos fantásticos: “Un libro suyo, que recoge textos de 1941, de 1947 y de 1953, se titula Varia invención; ese título podría abarcar el conjunto de su obra.”[2] Coincido con el autor de Ficciones, pues creo que analizar esa acuñación verbal nos permitirá comprender con cierta amplitud la propuesta literaria del escritor zapotlanense. Seguir leyendo

TURGUENIÉV POR Guillermo Saccomanno

 El gigante de los cuentos rusos En un siglo como el XIX, donde la burguesía consagra, en su apogeo, la novela como género propio, los cuentos de Turguéniev sorprenden como elección a contrapelo de toda moda literaria.  “Una tarde salimos a cazar en tiaga. El lector seguramente ignora el significado de este término, que le voy a explicar en pocas palabras. Un cuarto de hora antes de ponerse el sol, en primavera, se penetra en el bosque, sin el perro y con el fusil a la espalda. Después de andar un rato, el cazador se detiene junto a un claro, observa alrededor y carga el arma. El sol declina rápido, pero deja una claridad. Los pájaros trinan con ganas y la atmósfera translúcida hace brillar la hierba fresca con reflejos esmeralda.” Así empieza uno de los Relatos de un cazador de Iván Sergueueievich Turguéniev (1818-1883). Este comienzo, típico de la colección, establece, desde el vamos, la complicidad con el lector y le impone su modo de narrar apoyándose, antes que nada, en la experiencia. Sus relatos, sugiere Turguéniev, refieren historias concretas, verificables y, en este aspecto, funcionan como crónicas personales empujando la lectura hacia esa zona indeterminada donde realidad y ficción borronean sus diferencias. Seguir leyendo