LA ARQUITECTURA DE LA FRASE

FUENTE:http://medcomunitaria.zoomblog.com/archivo/2006/08/08/la-arqitectura-de-la-frase.html

LA ARQUITECTURA DE LA FRASE
Constituyen una oración los enunciados que organizan todos sus constituyentes en relación con un verbo conjugado en forma personal.

JUAN ALCINA FRANCH y JOSÉ MANUEL BLECUA

Llegamos al fondo de la cuestión, a la esencia de la escritura: la prosa, la frase. Se ha investigado más que cualquier otro aspecto, también es lo que más se enseña en la escuela. Pero ¡hay que ver los quebraderos de cabeza que aún nos procura! En el capítulo más largo de esta cocina, paso revista al perfil ideal que debería tener una oración. Buscamos la frase atractiva, eficaz, clara… (¿¡la que quizás sólo se encuentra en las gramáticas teóricas!?). ¡Esperemos que no! Sigue leyendo

El narrador en Emma Zunz Gustavo Faverón Patriau

Gustavo Faverón Patriau Soy crítico y profesor de literatura en Bowdoin College. Hice mi doctorado en Cornell University. He sido profesor en Stanford University y Middlebury College. Soy autor del libro “Rebeldes” (Madrid: Tecnos, 2006),

¿Cómo describir al narrador de “Emma Zunz“, el célebre cuento de Jorge Luis Borges? Si uno le da una mirada rápida al relato, la primera impresión es que se trata de un clásico narrador omnisciente, capaz de ingresar incluso en la conciencia de la protagonista y transformar sus sensaciones, deseos y desvaríos en un discurso finamente articulado.

Leyendo con más cuidado, se descubre que son no pocos los pasajes en que el narrador apenas acierta a conjeturar acerca de los hechos del relato, y a proponer hipótesis sobre las ideas y pensamientos de Emma. En algún momento se declara casi incapaz de penetrar el tejido mental del personaje, impotente ante la tarea de narrar la historia. Sigue leyendo

EL NARRADOR, C. LIT. EN 3 OBRAS DE JUAN JOSÉ ARREOLA Luis Quintana T.

Rasgos de estilo, las voces del relato y el discurso implícito
en tres cuentos de Juan José ArreolaDr. Luis Quintana Tejera
Investigador de la Universidad Autónoma del
Estado de México


 

   Comenzamos con una serie de reflexiones teóricas que darán fundamento al análisis de la presente propuesta. En este sentido consideramos que todo relato puede ser contemplado desde la perspectiva de dos niveles: historia y discurso. El plano de la historia es aquel en el que se enfoca el acontecimiento narrado; mientras que en el del discurso, se trabaja sobre un ordenamiento y organización del acontecimiento, sobre la modalidad lingüístico-comunicativa de lo acontecido. Es este último nivel el que nos ocupa por ahora: nos interesamos en cómo está presentada la historia, qué modalidad de enunciación adopta un hecho narrativo.Entre los aspectos incluidos en el área del discurso están la problemática del narrador (la voz [o voces] que asume [asumen] la enunciación del discurso), la narración misma (los acontecimientos se disponen con un orden, con una duración, desde varios puntos de vista) y el narratario. Sigue leyendo

El texto narrativo I. Cervantes

Texto narrativo

Un texto narrativo es aquel que representa una sucesión de acciones en el tiempo. En esta sucesión temporal se produce un cambio o transformación desde una situación de partida a un estado final nuevo. Desde un punto de vista pragmático, la narración requiere contener un elemento de intriga que estructura y da sentido a las acciones y acontecimientos que se suceden en el tiempo.

En 1969 T. Todorov propone el término narratología para designar «la ciencia del relato». Los trabajos en los que se inspira se encuentran muy desigualmente repartidos en el tiempo y sin conexión entre ellos, al menos hasta una época reciente. Las teorías narratológicas abordan el estudio de los textos narrativos desde distintas perspectivas: destacan los estudios estructurales de relatos literarios iniciados con los formalistas rusos (V. Propp 1928) y seguidos por la escuela francesa (A. J. Greimas 1966, G. Genette 1983), el análisis del relato conversacional llevado a cabo por W. Labov (1972) o los trabajos que desde la psicolingüística conciben la narración como un tipo de estructura mental y un mecanismo de procesamiento (W. Kintsch y T. A. Van Dijk 1978, M. Fayol 1985). En el análisis del discurso y la lingüística del texto, el texto narrativo ha sido estudiado a partir de la identificación de las categorías o partes funcionales que aparecen regularmente en las narraciones cotidianas (T. A. Van Dijk 1978, J. M. Adam 1994).

Como T. Todorov (1969) ya sugirió, la secuencia narrativa prototípica está constituida por cinco proposiciones de base:

  1. una situación inicial, que presenta un espacio y un tiempo determinados, los personajes y los antecedentes de los que surge la acción;
  2. un nudo o complicación, que consiste en una progresión ascendente de incidentes y episodios que complican la acción y mantienen la intriga del relato;
  3. las reacciones o evaluación, en que los sucesos pueden ser valorados por el narrador o por otros personajes;
  4. el desenlace, que introduce el cambio de situación y la resolución del conflicto; y
  5. la situación final, que muestra el nuevo estado que resulta de las acciones sucedidas.

Este esquema narrativo puede ilustrarse con el siguiente relato periodístico: [Los vecinos de un edificio de siete pisos tuvieron que ser desalojados ayer [1], después de que se produjera un escape de agua en el solar colindante [2], donde estaban trabajando unos obreros [3]. Al romperse la tubería el agua se extendió y afectó a los cimientos del inmueble [4]. Un total de veintiséis de los vecinos afectados pasaron la noche en diversos hoteles, que financiarán los servicios sociales.[5]]. En el ejemplo, la proposición [1] expresa el desenlace del relato; las proposiciones [2] y [4] constituirían el nudo o complicación; la proposición [3] presenta la situación inicial; finalmente, la proposición [5] expresa la situación final. Como se observa en el ejemplo, las partes características de un texto narrativo no necesariamente siguen un orden canónico (un relato puede empezar, como en este caso, con el deselance de la narración) y algunas categorías, como la evaluación, pueden quedar implícitas.

Los géneros discursivos que presentan como secuencia dominante la narración constituyen formas narrativas muy diversas desde un punto de vista semiótico y lingüístico: son narrativos textos como los cuentos, las películas, los chistes, las novelas, las tiras cómicas, las fábulas, las noticias periodísticas, etc. Todas estas formas textuales tienen en común el hecho de que organizan la información siguiendo una cronología y utilizan un conjunto de recursos lingüísticos propios de la narración, como las oraciones temporales, los adverbios y conjunciones de tiempo, las formas verbales de pretérito o el uso histórico del presente.

En el aprendizaje de lenguas, los textos narrativos constituyen las secuencias textuales que se interpretan y producen en los primeros estadios del dominio de una lengua. Se trata de una forma de organizar el discurso que es, al mismo tiempo, un modo de organizar la experiencia y de hablar del futuro, una forma de imaginar mundos posibles o imposibles; quizás, junto con la conversación, es la forma más universal de expresión y comprensión del mundo, de los demás y de uno mismo. Las implicaciones cognitivas, sociales y estilísticas de este planteamiento son muy rentables didácticamente. Por ello, en la enseñanza-aprendizaje de una nueva lengua las prácticas centradas en el diálogo y en la conversión, con base narrativa, son muy significativas para los aprendientes.

LA TÉCNICA DEL TÚ ESTHER RABASCO MACIAS

 Ya habréis observado que, por lo que respecta a LA PERSONA NARRATIVA, el uso de la segunda persona del singular no es muy frecuente en las narraciones; predomina el uso de la primera o de la tercera persona, pero no el uso del “tú”. Además, si lleváis a cabo el breve experimento de narrar dirigiéndoos a un “tú”, comprobaréis que en realidad cuando se convoca al tú en realidad quien muestra verdadero acto de presencia es el yo, es decir, nos remite a un yo que en principio comparte contexto e historia con el yo, lo cual no sucede forzosamente con la utilización de la tercera persona, que puede diluir totalmente la presencia de un yo de fondo… Por otra parte, podríamos añadir que, como en la vida real, en nuestras conversaciones más cotidianas, el exceso de esta técnica puede resultar harto molesta e incluso agresiva. Sin embargo, si lo manejamos con inteligencia, con un objetivo concreto, puede ofrecer gratas sorpresas. Tómese, por ejemplo, el cuento “Aura”  de Carlos Fuentes donde el “tú” en realidad oculta al “yo”.

      El siguiente fragmento de Janet Burroway nos puede ayudar a ampliar las funciones de este narrador: Sigue leyendo

El punto de vista Janet Burroway

 El punto de vista es el elemento más complicado de la narración. Si bien es posible analizarlo, definirlo, esquematizarlo, se trata en última instancia de una relación entre escritor, personajes y lector que, como toda relación, tiene sus sutilezas. Podemos discutir sobre el narrador, la omnisciencia, el tono, la distancia o la credibilidad en determinado cuento, pero ninguna conclusión que saquemos lo ubicará en el mismo casillero con otro cuento.
En primer lugar debemos desechar la acepción común de la frase “punto de vista” como sinónimo de opinión, como cuando decimos por ejemplo “desde mi punto de vista debe haber pena de muerte”. La visión del autor acerca de lo que es o debería ser el mundo se nos revelará al final, según el uso que haga del punto de vista; y no al revés: identificar las creencias del narrador no sirve para describir el punto de vista en el relato. En lugar de pensar que el punto de vista consiste en la opinión o las creencias del autor, hay que tomarlo de un modo más literal, como “el punto desde donde se mira mejor”.
¿Quién se ubica dónde para mirar la escena? Sigue leyendo

LA PERSPECTIVA EN LA NARRACIÓN: UNA GUÍA PARA LA LECTURA María Isabel Filinich*

María Isabel Filinich*

20071123091909-adios-p- El tema de la perspectiva narrativa es incorporado aquí al ámbito más amplio de la percepción, dimensión que incluye toda la experiencia sensible, del mundo, de sí mismo, del otro, que afecta a una subjetividad. De este modo, no sólo se amplía el campo de reflexión hacia toda la vida sensible, sino que se vuelve posible abordar la perspectiva como un elemento del discurso que pone en escena diversas operaciones semióticas. Consideramos entonces la perspectiva como una actividad comunicativa en la cual interactuan el sujeto (fuente de la percepción) y el objeto (meta de la actividad perceptiva) constituyéndose recíprocamente. El deslinde entre la dimensión verbal y la dimensión perceptual, el reconocimiento de las posiciones diversas que pueden ocupar tanto el sujeto como el objeto de la percepción, la relación entre percepción y saber, son los aspectos de la perspectiva abordados en este trabajo mediante la reflexión teórica y el análisis de fragmentos de relatos literarios. 
  
  The topic of the narrative perspective is incorporated here in the most extensive scope of perception, dimension that includes all sensitive experience about the world, oneself, the other, which affects one subjectivity. Thus, the reflection on all sensitive life is not only extended, but able to speak about the perspective as a speech element that stages diverse semeiotic operations. Therefore, we consider the perspective as a communicative activity in which the subject (source of perception) and the object (goal of the perspective activity) interact to reciprocally constitute each other. The delimitation of the verbal dimension and the perceptive dimension, the recognition of different positions which may be both the subject and the object of the perception, the relation between perception and knowledge are aspects of the perspective studied in this work through the theoretical reflection and the analysis of excerpts of literary stories. 
  
 

Componer un texto narrativo implica, de entrada, tomar una decisión sobre el punto de vista -singular o múltiple, externo o interno, etc.- que se adoptará para dar cuerpo a la historia. Es precisamente la adopción de un ángulo de observación de los sucesos por parte de un sujeto de enunciación lo que confiere a una serie de hechos el carácter de historia. Al referirnos al sujeto de la enunciación aludimos a la presencia de esa estructura dialógica que sostiene todo discurso y que podría parafrasearse mediante la cláusula “Yo te digo que…”, la cual puede anteponerse a cualquier enunciado. De aquí la necesidad de recordar que asumir una perspectiva frente a lo narrado no sólo significa instalar el lugar del yo sino que implica, además, señalar el lugar que se pretende que ocupe el para observar y valorar los sucesos narrados. Sigue leyendo

APUNTES SOBRE EL NARRADOR. Mónica Lavín

El narrador es un ente visible, una figura que necesariamente está en todo cuento o novela. Es quien cuenta la historia. La elección del narrador es uno de los dilemas del tratamiento. Recordemos que cuando escribimos un cuento resolvemos dos preguntas grandes: qué (la historia a contar) y cómo (el tratamiento –narrador, tono, personajes, ritmo, lenguaje, etc.).

Hay varias posibilidades para el narrador:

Narrador-personaje  (en primero persona gramatical)

            Confesional, voz íntima, cercana. La menor distancia entre narrador y lector.

Narrador omnisciente (en tercera persona gramatical)

            Lo ve todo, es una especie de dios que puede estar en varios lugares. Sabe todo.

Narrador “avec” (con) (en tercera persona gramatical)

            Sólo tiene el punto de vista de un personaje. Se parece más a la realidad. Es un narrador a medio camino entre la primera persona y el omnisciente.

Narrador en segunda persona gramatical

            Produce el efecto de manejar al personaje como si supiera su destino (Aura, Carlos Fuentes) o puede dar el efecto de voz de la conciencia, desdoblamiento del personaje. De cualquier manera tiene una relación estrecha con el personaje al que se dirige.

Lo narradores pueden utilizar la persona gramatical en plural cuando es desde (nosotros) o sobre (ellos/ellas) o dirigiéndose a un colectivo (ustedes) que se cuenta la historia.

Esta información se puede ampliar con:

Paredes, Alberto. Las voces del relato (de  la Universidad Veracruzana).

Vargas, Llosa, Mario. Cartas a un joven novelista. Planeta.

ALGUNAS NOTAS SOBRE LOS DIÁLOGOS Rodolfo Martínez

Cierta vez, alguien me preguntó qué encontraba más difícil en el trabajo de escribir. No parpadeé al responder: “Los personajes y los diálogos”. Del diseño de personajes quizá hablemos en otro momento, pero hoy me gustaría pediros unos minutos de vuestra atención para dedicarlos a lo difícil que es construir un buen (o incluso un mal) diálogo.

A menudo, y especialmente en los cuentos, donde no hay espacio para un desarrollo en profundidad de la psicología de un personaje, la forma en que éste habla puede bastar para definirlo. Un personaje que nos es presentado hablando de determinada manera evocará en nuestra mente una concreta forma de ser y, si el autor es lo suficientemente hábil, ni siquiera necesitará describirlo física o mentalmente para que tengamos una imagen clara de cómo es. Sigue leyendo

Cortázar apuntes sobre el cuento

Aspectos del cuento

Julio Cortázar

Puesto que voy a ocuparme de algunos aspectos del cuento como género literario, y es posible que algunas de mis ideas sorprendan o choquen a quienes las lean, me parece de una elemental honradez definir el tipo de narración que me interesa, señalando mi especial manera de entender el mundo.

Casi todos los cuentos que he escrito pertenecen al género llamado fantástico por falta de mejor nombre, y se oponen a ese falso realismo que consiste en creer que todas las cosas pueden describirse y explicarse como lo daba por sentado el optimismo filosófico y científico del siglo XVIII, es decir, dentro de un mundo regido más o menos armoniosamente por un sistema de leyes, de principios, de relaciones de causa y efecto, de psicologías definidas, de geografía bien cartografiadas. En mi caso, la sospecha de otro orden más secreto y menos comunicable, y el fecundo descubrimiento de Alfred Jarry, para quien el verdadero estudio de la realidad no residía en las leyes sino en las excepciones a esas leyes, han sido algunos de los principios orientadores de mi búsqueda personal de una literatura al margen de todo realismo demasiado ingenuo. Por eso, si en las ideas que siguen encuentran ustedes una predilección por todo lo que en el cuento es excepcional, trátese de los temas o incluso de las formas expresivas, creo que esta presentación de mi propia manera de entender el mundo explicará mi toma de posesión y mi enfoque del problema. En último extremo podrá decirse que solo he hablado del cuento tal y como yo lo practico. Y sin embargo, no creo que sea así. Tengo la certidumbre de que existen ciertas constantes, ciertos valores que se aplican a todos los cuentos, fantásticos o realistas, dramáticos o humorísticos. Y pienso que tal vez sea posible mostrar aquí esos elementos invariables que dan a un buen cuento su atmósfera peculiar y su calidad de obra de arte. Sigue leyendo