El OJO SILVA bolaño

EL OJO SILVA
Para Rodrigo Pinto y María y Andrés Braithwaite

Lo que son las cosas, Mauricio Silva, llamado el Ojo, siempre intentó
escapar de la violencia aun a riesgo de ser considerado un cobarde, pero
de la violencia, de la verdadera violencia, no se puede escapar, al
menos no nosotros, los nacidos en Latinoamérica en la década del
cincuenta, los que rondábamos los veinte años cuando murió Salvador
Allende.

El caso del Ojo es paradigmático y ejemplar y tal vez no sea ocioso
volver a recordarlo, sobre todo cuando ya han pasado tantos años.
En enero de 1974, cuatro meses después del golpe de Estado, el Ojo
Silva se marchó de Chile. Primero estuvo en Buenos Aires, luego los
malos vientos que soplaban en la vecina república lo llevaron a México
en donde vivió un par de años y en donde lo conocí. Sigue leyendo