lA CATÁSTROFE Teresa Calderón

2548165249_c79d95d52dA Thomas Harris, mi poeta, mi amor.

Vivíamos en Emilia Téllez con Coventry o Hamburgo, esquina del narcotráfico y de los bares de muerte lenta que frecuentaba Rodrigo, y del negocio del chino que nos surtía de manera ilegal, sin la correspondiente patente de alcohol.
—Tengo una petaca —le decía a Rodrigo, cuando lo veía transitar por las mañanas muy temprano azotado por los temblores de la abstinencia.
—No tengo ni uno —respondía Rodrigo, encogiendo los hombros, gesto que le hacía temblar aún más, las manos y la barbilla. Seguir leyendo