EL CAMINO DE LA HORMIGA. GUSTAVO ROLDAN

 

El mundo ignora quiénes hicieron        en el Perú, hace 200 años, las líneas de Nazca.Tal vez al mundo le convenga leer este cuento.

 El halcón planeaba haciendo círculos en el cielo. En el enorme claro en medio del monte, las hormigas pasaban en una fila que no tenía comienzo ni fin. Iban marcando un camino que daba extrañas vueltas, giraba para aquí o para allá, y volvía a salir derecho hasta perderse en la distancia.

ant-ganjaEl sapo las miraba pasar, inmóvil. Ya tenía los ojos bizcos de tanto mirar.

-¿Qué está haciendo, don sapo? -preguntó el piojo, extrañado de verlo tan quieto y callado.

-Estudiando amigo piojo, estudiando.

-Solamente lo veo mirar hormigas.

-Eso es lo que estoy estudiando: a las hormigas.

-¿Y no se aburre? Mire que si hay un bicho aburrido es la hormiga. Todas iguales… todas iguales…

-¿Iguales? No crea amigo piojo. Eso es lo que estoy estudiando y descubriendo. Y creáme que vale la pena.

-Es lo último que yo haría en mi vida.

-Está bien, ¿pero alguna vez se dio cuenta de que hay hormigas de ojos chicos, de ojos grandes, de patas cortas, de peinado con raya al medio?

-¡Don sapo, no me diga que no son todas iguales!

-Sí le digo. Hay rubias y morochas, gordas y flacas, altas y petisas… Yo las voy contando y calculo cuántas hay de cada clase. Las que más me interesan son las hormigas cantoras. Sigue leyendo