ENTRE AMAZONAS EMILIANO PÉREZ CRUZ

No se le ocurrió a Fidel -aunque a él le quien interesaba llegar temprano a su trabajo- sino a Evelia, su mujer. Por lo general salían, ella descendía en la estación del metro Pino Suárez y transbordaba hacía la estación Allende, luego caminaba por la calle de Tacuba hasta la tienda de ropa íntima donde era empleada de mostrador.

Fidel tenía que ir hasta el metro Tacubaya, transbordar y bajarse en San Antonio, marcar tarjeta antes de entrar al supermercado y mujeres_metrocumplir las horas de rigor para ganar el salario.

Pero más que otras veces, el insomnio hizo presa a su persona; en reiteradas ocasiones el jefe de personal amenazó con despedirlo si continuaba llegando tarde. Cómo tardaba en acudir a los llamados de Evelia para que despertara, se diera un baño mientras ella arreglaba a los chiquillos, y los llevaba a casa de su madre para que los mandara a la escuela. Regresaba y Fidel apenas estaba en la primera enjabonada. Sigue leyendo