VIDA DE MAMÁ PARKER KATHERIN MANSFIELD

Vida  de  mamá  Parker

Cuando el literato a quien la vieja mamá Parker le limpiaba el departamento todos los martes le abrió la puerta esa mañana, le preguntó por su nieto. Mamá Parker permaneció de pie sobre el felpudo en la entrada pequeña y oscura, y extendió la mano para ayudar a su señor a cerrar la puerta antes de contestar.

wuawua-Lo enterramos ayer, señor -dijo serenamente.

-¡Dios mío! Lo siento mucho-dijo el literato en tono contrariado. Estaba en la mitad del desayuno. Llevaba una bata muy gastada y tenía un diario arrugado en una mano. Pero se sentía incómodo. No podía volver a la sala acogedora sin decir algo… algo más. Luego, considerando que esta gente daba tanta importancia a los funerales, dijo amablemente: – Espero que el funeral haya salido bien.

-¿Cómo dijo, señor? -preguntó la vieja Mamá Parker con voz ronca.

¡Pobre pajarraco viejo! Parecía verdaderamente deshecha. Sigue leyendo